Canadá está lejos de ser una nación ‘amigable’, el racismo imperante da fe de ello; en poco más de un mes se han descubierto en fosas los restos de al menos 1 mil 100 niños indígenas víctimas de genocidio en orfanatos católicos.

El nuevo descubrimiento de fosas ayer con restos de 182 niños indígenas, se dio ahora en el orfanato católico de St. Eugene’s Mission, ubicado en la localidad de Cranbrook -cercana a Vancouver-, en la Columbia Británica. Con este ya son tres los hallazgos similares en las últimas cinco semanas, según registran algunos medios canadienses.

Lo he dicho antes, y lo diré nuevamente: este es el comienzo de estos descubrimientos. Pido a todos los canadienses que se unan a las Primeras Naciones para exigir justicia”, tuiteó Perry Bellegard, jefe de la Asamblea de Primeras Naciones de Canadá.

El primer hallazgo fue hecho a finales de mayo por la tribu Tk’emlups te Secwepemc que encontró los restos de 215 niños indígenas en un terreno de un orfanato-escuela operado por la Iglesia Católica en la comunidad de Kamloops, en la provincia de Columbia Británica.

Otro hallazgo más, con los restos de 715 niños indígenas, fue realizado el pasado 24 de junio en el orfanato de Marieval, provincia de Saskatchewan.

El Papa Francisco I ha lamentado los hechos, pero no ha ofrecido una disculpa pública -como piden los pueblos originarios- y mucho menos ha mencionado un programa de indemnización por los abusos sistemáticos de monjas y curas católicos o de abrir los archivos de los orfanatos para conocer la verdad.

Los orfanatos católicos formaron parte, desde 1833 y hasta 1996, de una red de 139 sitios donde se llevó a la fuerza al menos a 150 mil niños indígenas, que fueron arrancados de los brazos de sus madres, para que ‘asimilaran’ la cultura imperialista del Reino Unido

Los orfanatos católicos exterminaron sistemáticamente e impunemente a miles de niños indígenas en Canadá durante casi un siglo.

En 2015 se conformó una comisión especial para revisar lo ocurrido en el interior de estos orfanatos católicos, concluyéndose que existió un genocidio ‘cultural’ por los abusos sexuales, físicos, explotación laboral y otros horrores que padecieron miles de menores de edad indígenas. Dicha comisión concluyó que al menos 4 mil 134 niños murieron en estos centros de ‘asimilación’, aunque hay otras versiones que señalan que fueron 6 mil.

Como padre, no puedo imaginar cómo se sentiría que me quitaran a mis hijos. Y como primer ministro, estoy consternado por la vergonzosa política que robó a los niños indígenas de sus comunidades.

Piensen en sus comunidades que nunca los volvieron a ver. Piensen en sus esperanzas, sus sueños, su potencial, en todo lo que habrían logrado, en todo lo que se habrían convertido. Todo eso les fue arrebatado”, expuso en un primer mensaje el primer ministro canadiense Justin Trudeau a finales de mayo.

Y prometió justicia, que no ha llegado aún.

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