Apenas tiene menos de una semana como nuevo ministro del Reino Unido y Boris Johnson ya está ‘calentando’ a la Unión Europea (UE) con amenazas por el Brexit.

Polémico e histriónico, Johnson el nuevo líder ‘tory’ de los conservadores ya lanzó el primer golpe a la Unión Europea amenazando que no negociará la salida del Reino Unido si no se retira la intención de fijar la frontera en Irlanda del Norte. Como efecto la libra perdió valor ante el euro inmediatamente.

Mientras su oficina lanzaba la advertencia a la UE, Johnson –que sustituyó a la defenestrada Theresa May tras fracasos concatenados- anunció a la par una inversión de 329 millones de euros en Escocia, región que rechaza mayoritariamente el Brexit y que como Cataluña, en España, promueve su independencia.

El Reino Unido es la unión política y económica más exitosa de la historia, somos una marca global“, alardeó el Primer Ministro del Reino Unido, en una declaración que emula a las del estridente presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El plazo de la Unión Europea para que Reino Unido tenga una salida menos dolorosa al separarse, vence el 31 de octubre; después de ese día si no hay acuerdo vendrán sanciones

El Reino Unido vive en vilo desde que se inició el proceso de separación de la UE comenzado por Theresa May, quien tuvo que dimitir el mes pasado ante los constantes fracasos en las negociaciones con la UE que no ha cedido ante la soberbia inglesa.

May promovió desde 2016 la salida del Reino Unido de la UE ante las crisis económicas recurrentes en la unión, bajo el argumento de que su país soportaba una “carga extra” en el rescate de otros países que quebraron por malas decisiones -como Grecia-; muchos de sus colaboradores la abandonaron ante ello.

La situación ha llevado a un clima de caos político donde los ciudadanos exigen un nuevo referéndum para convalidar o en su defecto descartar la salida del Reino Unido de la UE, pues los efectos económicos, políticos y sociales no se anticipan nada favorables en la etapa en que se encuentran ahora.

De no llegar a un acuerdo favorable antes del 31 de octubre con Bruselas, sede del gobierno de la UE, Reino Unido enfrentará una salida desordenada y con sanciones además de fijarse la frontera en los límites de Irlanda del Norte –hoy de libre paso para todo el Reino Unido- con Irlanda del Sur –bajo dominio inglés-.

Con el Brexit la frontera entre Irlanda del Norte e Irlanda del Sur –que fue ‘eliminada’ en 1988 tras una larga guerra civil sangrienta entre católicos y protestantes- será otra vez una realidad, pues la UE plantea barreras y aduanas al considerar a Irlanda del Norte como la nueva frontera tras la salida del Reino Unido.

Ante la alharaca de Boris Johnson ayer la libra cayó en su valor, alcanzado su peor nivel desde 2017. Un primer indicio de que su manera de ‘negociar’ podría llevar al Reino Unido a enfrentar más problemas con sus ex socios.