El nuevo gobierno de Bolivia ha vuelto a crear un escenario de turbulencia política tras enviar a prisión por venganza a opositores al partido Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, y retar a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Además de enviar a prisión por venganza a la ex presidenta Jeanine Áñez y a ex colaboradores, el gobierno de Luis Arce ahora busca enjuiciar también a Luis Almagro, secretario general de la OEA. El repudio social estalló ayer con protestas en varias ciudades.

La captura de Áñez y sus ex ministros ocurrió el fin de semana y generó un primer repudio por parte de la OEA, que en una carta al presiente Luis Arce -brazo derecho de Evo Morales- le pide liberar a los presos políticos.

Ante los recientes acontecimientos en Bolivia, la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) manifiesta que ha tomado debida nota de las preocupaciones expresadas en los comunicados de diversas instancias internacionales y expresa su propia preocupación ante el abuso de mecanismos judiciales que nuevamente se han transformado en instrumentos represivos del partido de gobierno”, es parte del comunicado emitido por la OEA que generó una violenta reacción del gobierno de Arce.

La OEA considera que una forma de dirimir los problemas entre los grupos políticos enfrentados en Bolivia es crear una comisión internacional que investigue los casos de corrupción desde el mandato de Evo Morales y hasta el interinato de Áñez.

Las declaraciones de Almagro son un nuevo atentado a la democracia: niegan la autoproclamación de Áñez, las masacres, las 1.500 detenciones ilegales, persecuciones y corrupción en pandemia, que es delito de lesa humanidad. No se puede ignorar la lucha del pueblo humilde”, tuiteó Evo Morales ayer para rechazar la propuesta de la OEA.

Jeanine Áñez, fue detenida el sábado en la madrugada en un operativo encabezado por el comandante general de la Policía Boliviana, Jhonny Aguilera, bajo acusaciones de “sedición, terrorismo y conspiración”

Áñez permanece en la prisión Centro de Orientación Femenina de Obrajes, mientras sus ex ministros están recluidos en la cárcel de San Pedro.

La crisis política en Bolivia estalló en octubre de 2019 luego que Evo Morales intentó su quinta reelección consecutiva y tuvo que dimitir luego que la OEA presentó un informe con indicios de irregularidades electorales, lo que obligó al Ejército a presionar a Morales para que dimitiera. Evo acusó ‘golpe de Estado’ y recibió asilo político en México antes de recalar en Argentina.

Áñez, entonces legisladora, se autoproclamó presienta interina con el respaldo del Ejército, Congreso y Poder Judicial y estuvo en el cargo casi un año hasta que convocó a elecciones en octubre de 2020 donde ganó Luis Arce, pupilo de Evo Morales.

Ayer, tras los señalamientos de la OEA, el ministro de Justicia, Iván Lima, anunció que el Gobierno de Bolivia llevará ahora a juicio al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, por “incumplimientos”  y “persistentes acciones de injerencia”.

Ha habido un evidente y flagrante incumplimiento sobre las acciones pactadas entre Bolivia y la OEA, por parte de la OEA y Luis Almagro”, declaró Lima en entrevista según registra la agencia boliviana ABI.

Ante el nuevo caos político las calles de La Paz, la capital de Bolivia, Cochabamba, Sucre y Santa Cruz, se llenaron con decenas de miles de manifestantes que protestaron pacíficamente para exigir al gobierno de Luis Arce la liberación inmediata de Jeanine Áñez y otros presos políticos opositores al partido MAS.

La derecha busca desinformar con mentiras. Este año hemos programado una inversión pública de 4.000 millones de dólares”, respondió Arce a través de su cuenta de Twitter ante el descontento social por la prisión a opositores a su gobierno.

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