Minutos luego de iniciar de este lunes, el nuevo Congreso de Guatemala restituyó a la bancada de diputados del Movimiento Semilla, tras derogar la decisión tomada horas antes por la anterior Legislatura que los había declarado ‘independientes’, y se invistió a Bernardo Arévalo como presidente de Guatemala.

En un hecho inédito, el saliente Congreso de Guatemala, conformado por mayoría opositora al nuevo gobierno del progresista Bernardo Arévalo, retrasó por ocho horas la investidura del mandatario desatando protestas sociales y rechazo internacional ante el burdo intento por impedir su mandato.

Horas antes de la investidura, los diputados salientes desconocieron a los nuevos diputados del Movimiento Semilla, partido de Bernardo Arévalo, provocando un caos socio-político.

No les importó la presencia de jefes de Estado y cancilleres de más de 60 delegaciones internacionales que acudieron como invitadas especiales al cambio de poder. Ni los llamados diplomáticos a entregar el poder pacíficamente.

“Los diputados tienen la responsabilidad de respetar la voluntad popular expresada en las urnas. Se está intentando vulnerar la democracia con ilegalidades, nimiedades y abusos de poder. El pueblo guatemalteco y la comunidad internacional están observando”, posteó Arévalo, en la red X, horas antes de ser investido.

La llegada de Arévalo al poder estuvo sembrada de obstáculos, pues tras ganar inicialmente en las elecciones primarias se desató una ‘cacería’ oficial por parte del gobierno de derechista y corrupto Alejandro Giammattei.

A través de la Fiscalía General, el Ministerio Público y el Poder Judicial, se emprendieron investigaciones judiciales absurdas, órdenes de aprehensión contra colaboradores e integrantes de Movimiento Semilla, peticiones judiciales para retirar la inmunidad a Arévalo, allanamiento y confiscación ilegal de las boletas electorales, entre otras acciones turbias.

El rechazo social al gobierno corrupto de Giammattei y la persecución contra Arévalo provocó una ola de protestas sociales y toma de carreteras por los grupos indígenas -la mayoría de habitantes de Guatemala-, durante más de tres meses,  en apoyo al nuevo Presidente

Las tensiones sociales volvieron ayer con los retrasos del Congreso para juramentar a Bernanrdo Arévalo como presidente. Manifestantes se enfrentaron a policías en las afueras del recinto.

Los salientes diputados opositores al gobierno de Bernardo Arévalo aprobaron por mayoría un presupuesto mínimo para Salud y Educación, y aumentaron desproporcionadamente los recursos para la Fiscalía y el Poder Judicial que están en contra del nuevo gobierno.

Ayer también se excedieron antes de dejar el cargo, desconociendo a los nuevos diputados de Movimiento Semilla tras declararlos ‘independientes’ para evitar entregarles los cargos directivos en el Congreso, que ganaron tras la elección presidencial.   

Los diputados salientes apelaron al dictamen de última hora de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala que desconoce al partido Movimiento Semilla. Con ello se impide que puedan ocupar cualquier cargo directivo en el Congreso durante el periodo 2024-2028.

Tras el caos socio-político están la fiscal general, Consuelo Porras, el juez Fredy Orellana y el jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), Rafael Curruchiche, quienes se han afianzado en sus cargos pese al rechazo social y las sanciones internacionales -en Estados Unidos les han negado la visa y los activos en bancos estadounidenses, además que ya forman parte de la ‘lista negra’ de funcionarios corruptos contra la democracia-..