La solución a la venta del avión presidencial es digna de recordarse por el dislate persistente y el circo mediático en que ha terminado.

La falta de insumos y equipamiento en los hospitales públicos de México ante la pandemia de Covid se han ‘resuelto’ con la entrega de boletos de la absurda rifa. El Insabi terminó por repartir 1 millón de ‘cachitos’ mientras el personal médico y la gente siguen muriendo. México rebasa las 70 mil muertes y más de 668 mil contagios por la pandemia.

Esta semana el avión presidencial será ‘entregado’ tras la rifa de 6 millones de boletos de lotería, de los cuales el gobierno de AMLO terminó comprando 1 millón ante el fracaso de la venta. Además de financiar con 2 mil 500 millones de pesos la entrega de 100 premios, antes que dar directamente ese dinero a los hospitales.

“Un símbolo de excesos pasados se ha convertido en un signo de ineptitud actual”, ha criticado la prestigiosa revista inglesa The Economist, sobre todo el circo mediático alrededor de la aeronave que encima de todo se ha devaluado por la pandemia.

Toda la alharaca alrededor de este objeto de aversión por el nuevo gobierno, es simplemente eso. Al final el gobierno federal terminó por entramparse en sus cálculos equivocados, y ha tenido que financiar los premios con dinero público.

Ante los reclamos por falta de insumos, unos 956 hospitales han recibido cada uno ya 1 mil ‘cachitos’ por parte del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) -que ‘invirtió’ 500 millones de pesos para comprar 1 millón de boletos- para enfrentar la crisis por la pandemia.

Si son afortunados, si ganan un premio, los trabajadores de ese hospital van a decidir en qué utilizar los 20 millones: ya sea para equipos, para mejorar la situación del hospital, para uniformes, para protección del personal, para una ambulancia… para lo que ellos decidan”, ha promocionado López Obrador en sus mensajes.

El Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado aportó 2 mil millones de pesos, mientras que el Insabi aportó otros 500 millones más para poder pagar los 2 mil 000 millones de pesos en 100 premios de 20 millones de pesos cada uno; en lugar de darse el dinero directamente a los hospitales

Una muestra del prototipo de los ‘cachitos’ de la absurda rifa, que ha terminado por ser pagada con dinero público ante la falta de respuesta de los ciudadanos para comprar boletos de 500 pesos cada uno.

Originalmente el Boeing 787-8 Dreamliner se compró por el gobierno de Enrique Peña Nieto en 218 millones de dólares, y ha terminado por devaluarse, tras la pandemia de Covid, hasta alcanzar apenas los 72 millones de dólares (alrededor de 1 mil 530 millones de pesos), según reporta la agencia AP.

Desde febrero, en que fue hecho el anuncio de la rifa del avión, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha entrado en diversas contradicciones y todo terminó por desplomarse, como demuestra la poca convocatoria para la compra de los boletos.

Durante más de un año el avión presidencial estuvo varado en un hangar norteamericano, en California, ‘a la espera’ de comprador, algo que nunca ocurrió. Al final, el Gobierno de México tuvo que pagar por el servicio de hangar 1 mil 700 millones de pesos, según informó el pasado 27 de julio Jorge Mendoza Sánchez, director general del Banco Nacional de Obras y Servicios Público (Banobras).

“(A inicios de septiembre) se habían vendido menos de dos tercios de las entradas. El Presidente (López Obrador) ha dicho que varios empresarios ricos comprarán boletos ‘voluntariamente’ y los distribuirán a los trabajadores.

El Instituto (de Salud para el Bienestar) aportará 500 millones de pesos adicionales para donar 1 millón de boletos a los hospitales que atienden a los pobres. De la forma en que van las cosas, el Gobierno tendrá dificultades para cubrir los gastos de la rifa. El espectáculo aéreo es emocionante de ver, pero no llevará a México a ninguna parte. Algunos mexicanos temen que eso también sea cierto con el Presidente”, resume The Economist sobre el circo del avión presidencial.

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