Santiago Barroso Alfaro, conductor de radio y director del portal ‘Red 653’, fue asesinado a tiros el fin de semana. Es el sexto que cae bajo el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Nuevamente la Oficina del Alto Comisionado de la ONU y los organismos internacionales en defensa de los periodistas señalan a México como un peligro para la libertad de expresión. Pese a que AMLO ahora gobierna la matanza de periodistas lejos de cesar, aumenta. Van seis ya y contando. El sistema de protección federal tiene fallas.

Frente a la sexta muerte de un periodista bajo el gobierno de AMLO, Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de Gobernación, lamentó el hecho asegurando que se buscará el esclarecimiento del nuevo crimen.

Nosotros vamos a dar las garantías, junto con los gobiernos estatales, para esclarecer estos hechos”, enfatizó Encinas.

El gremio periodístico de Sonora, Colima y Sinaloa salió a las calles a protestar por la muerte de Santiago Barroso Alfaro. A través de un video la Red Sonora de periodistas es directa y va al grano: ‘No al silencio’

Con carteles y la fotografía de Santiago, periodistas de Sonora y otros estados han levantado la voz contra el nuevo asesinato.

Organismos internacionales como la ONU, Reporteros Sin Fronteras (RSF), Article 19 y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), han llamado la atención al presidente Andrés Manuel López Obrador para que garantice la debida protección a periodistas.

Pese a las declaratorias del gobierno federal no se ha implementado con éxito ningún programa o acciones específicas que salvaguarden la integridad de los periodistas, el llamado Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas presenta evidentes fallas. ¿La prueba? Apenas en enero mataron a un periodista que tenía ‘protección federal’ desde 2017.

Rafael Murúa Manríquez, director general de la radio comunitaria Radiokashana en el municipio de Mulegé, Baja California, había denunciado desde octubre de 2018 amenazas de muerte por parte de funcionarios del alcalde Felipe Prado Bautista. Nunca le hicieron caso y apareció muerto en enero de 2019.

El primer periodista asesinado bajo el gobierno de AMLO, fue Jesús Alejandro Márquez Jiménez, colaboraba para varios medios reporteando la llamada ‘nota roja’. El 1 de diciembre fue encontrado en un cañaveral cercano al aeropuerto del municipio de Tepic, Nayarit, con varios impactos de bala

El asesinato de periodistas se ha convertido en algo sistemático en México ante la impunidad.

El segundo periodista asesinado fue Diego García Corona, reportero del semanario Morelos.  El periodista fue asesinado a tiros en la noche del 4 de diciembre en una calle del municipio de Ecatepec, Estado de México, cuando circulaba en su vehículo.

El tercero Rafael Murúa Manríquez, director general de la radio comunitaria Radiokashana en el municipio de Mulegé, Baja California, fue encontrado en un barranco con varios tiros el 20 de enero de 2019.

El cuarto fue Jesús ‘Chuchín’ Ramos Rodríguez, periodista y locutor del programa de radio Nuestra Región Hoy. Lo abatieron a tiros mientras desayunaba en un restaurante en el municipio de Emiliano Zapata, Tabasco.

El quinto fue el periodista sonorense Reynaldo López, quien se desempeñaba como locutor de radio en Hermosillo. El 16 de febrero fue alcanzado por una camioneta mientras conducía su auto. Lo abatieron a tiros, y su acompañante el periodista de deportes Carlos Cota Rubio, resultó herido.

El sexto periodista asesinado bajo el gobierno de AMLO es Santiago Barroso Alfaro

El asesinato del periodista Santiago Barrón ha levantado nuevamente la indignación de organismos internacionales asociaciones del gremio periodístico y reporteros.

Este y los demás crímenes contra la libertad de expresión deben ser investigados y esclarecidos efectivamente. Sólo de esa manera se podrá enviar un mensaje claro de respaldo a quienes ejercen el periodismo. La eficaz y completa investigación de este crimen debe incluir como una de sus líneas de investigación la posible vinculación con la actividad periodística del señor Barroso”, fijó postura Jan Jarab, representante de la ONU-DH en México, tras darse a conocer el nuevo asesinato.

Las protestas de periodistas en Sonora, Sinaloa, Colima y Baja California por el asesinato de Santiago Barrón, han recibido el respaldo de los periodistas de otros estados.

Usted coincidirá conmigo, hablar del emporio construido por Joaquín Guzmán Loera sin incluir a San Luis Río Colorado, sería una notable omisión”, escribió el 15 de febrero en su última columna para el portal Red 653, Santiago Barroso. Ahí desnudaba como el narco floreció en este municipio de Sonora.

La noche del viernes 15 de febrero un sicario llegó a la casa de Santiago, tocó a su puerta y, al salir el periodista, le disparó varias veces para luego huir impunemente.

 

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