La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), afín al presidente Andrés Manuel López Obrador, reconoció ayer que la matanza de periodistas en México es un asunto de Estado, por lo que se debe garantizar el derecho a la libertad de expresión.

La semana pasada dos periodistas más fueron asesinados en Chiapas y Guerrero, con lo que suman 46 muertos bajo el mandato de AMLO. En el 90 por ciento de estos casos, según admiten la CNDH y la Secretaría de Gobierno, prevalece la impunidad.

Ayer en el marco del Dia Internacional para poner fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, la CNDH emitió un pronunciamiento donde se expone que además del crimen organizado en los asesinatos de periodistas están involucradas autoridades locales.

La protección y defensa de las y los periodistas son básicas en toda democracia, por lo que autoridades de todos los niveles de gobierno, pero sobre todo las Fiscalías, deben comprometerse en la investigación y sanción de los delitos contra periodistas, la forma más contundente de poner fin a la impunidad (…)

En México, por sus características y magnitud, se trata de un verdadero problema de Estado. De acuerdo con datos disponibles por esta Comisión Nacional, la mayor parte de los asesinatos contra periodistas son cometidos precisamente por el ejercicio de su profesión, e involucran al crimen organizado y a autoridades locales. Pero también tenemos los desplazamientos que la propia violencia o las amenazas generan, que no solo limitan el ejercicio periodístico, sino que afectan la estabilidad de sus familias”, se expone en parte del pronunciamiento de la CNDH

La UNESCO señala tres factores para entender la impunidad en el asesinato de periodistas en el mundo: la falta de recursos humanos y económicos, la corrupción y falta de transparencia, y el tratamiento inadecuado de los crímenes al considerarlos del ‘fuero común’

Protesta de periodistas en Acapulco, Guerrero por el asesinato de Alfredo Cardoso.

Bajo el mandato de AMLO, quien ataca permanentemente a la prensa crítica a su gobierno, se han presentado más asesinatos. El jueves pasado en Chiapas mataron a tiros al periodista Fredy López cuando llegaba a su casa en San Cristóbal de las Casas, y un día luego, en Guerrero criminales tirotearon al fotoperiodista Alfredo Cardoso. En ambos casos no hay detenidos.

Ante el asesinato sistemático de periodistas en México, catalogado ya como el peor país del mundo y el más peligroso para ejercer la libertad de expresión, se creó en septiembre pasado el llamado Tribunal Popular que conformaron las organizaciones internacionales Reporteros Sin Fronteras (RFS), Free Press Unlimited (FPU) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), para pedir cuentas al gobierno de México -lo mismo que al de Siria y Sri Lanka, otros países violentos con la prensa crítica- por la matanza de periodistas.