Un atentado en una discoteca de Estambul en plena fiesta de Año Nuevo abre de forma macabra la agenda informativa de 2017. Más de 35 muertos y decenas de heridos es el primer balance de la masacre.                                 

El ataque tuvo lugar en el club Reina, situado en la orilla del Bósforo. Un conocido lugar de ocio de la alta sociedad de Estambul y frecuentado por celebridades, futbolistas y empresarios. En el interior del local había unas ochocientas personas celebrando la Nochevieja cuando un grupo armado empezó a disparar indiscriminadamente desde la puerta del local.

La televisión turca informó que, según algunos testigos presenciales, los miembros del comando gritaban consignas en árabe mientras acribillaban a la multitud con sus armas automáticas. Las primeras detonaciones se produjeron sobre la 1:30 de la madrugada (hora de Turquía) en plena fiesta de Fin de Año. Todo apunta a una nueva acción terrorista del Estado Islámico. Nadie aún ha reivindicado el atentado y se desconoce por el momento el número de personas que integraban el comando.

Europa festejaba la llegada de Año Nuevo en máxima alerta ante la amenaza de un atentado terrorista. Las previsiones se cumplieron a orillas del Bósforo

Se acababa un año 2016 marcado por los sangrientos ataques en ciudades europeas como Niza o Berlín, reivindicados por Estado Islámico. En Estambul, donde se habían desplegado 17.000 agentes para prevenir posibles ataques, pasaba solamente una hora y media de la llegada del año 2017 cuando se produjo lo que todo el mundo quería evitar: un salvaje atentado mataba al menos a 35 personas que estaban celebrando la Nochevieja en una discoteca y causaba al menos 40 heridos.

 

 

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