Si algo tiene la 58 edición de la Bienal de Venecia es una atención global ante el tipo de montajes que en esta ocasión se muestran del 11 de mayo al 24 de noviembre.

Una modelo sin piernas que hace autorretratos en lencería, el barco que se hundió con cientos de inmigrantes africanos en 2015 en aguas italianas, el escenario apocalíptico por el cambio climático o robots que sustituyen a humanos, son parte de la muestra May you live in interesting times (Que vivas en tiempos interesantes).

Parte de las exposiciones muestran un jardín de rosas de cristal, robots-artesanos, bancos que no permiten ser usados por humanos, motocicletas partidas a la mitad con precisión quirúrgica o hasta jaulas donde se ‘exhiben’ a los marginados sociales: dementes, pordioseros y artistas.

La llamada ‘Barca Nostra’, el barco de inmigrantes que naufragó con cientos de africanos, recibe en el puerto de Venecia como un recordatorio de la indiferencia europea al fenómeno migratorio

El barco que transportaba cientos de inmigrantes que murieron ahogados en 2015, es motivo de polémica política en Italia.

Ralph Rugoff, curador de la 58 Biena de Venecia, invitó a un menor número de artistas a participar en esta edición que plantea temas actuales y sus implicaciones en las relaciones humanas: globalización, digitalización, cambio climático o fake news.

Entre los detalles interesantes de esta muestra está la participación por primera vez de países como Ghana, Madagascar, Malasia y Pakistán.

 

México ‘revisa’ la obra de Jesucristo

México participa, a través de artista visual Pablo Vargas Lugo, con el film  Actos de dios, un rodaje realizado en Cuatro Ciénegas, Coahuila, que utiliza el alucinante escenario natural de las lagunas más antiguas del mundo para recrear los Evangelios.

Aspecto de la obra de Vargas Lugo, filmada en Cuatro Ciénegas, que se presenta en la Bienal.

Basándose en la película El Evangelio según San Mateo, del polémico Pier Paolo Pasolini, el artista mexicano abre las llagas de la duda al recrear las inconsistencias entre lo que narran los Evangelios sobre mismos hechos.

“¿Qué pasaría si se pusiera en entredicho la relación causa-efecto y, de escapar su desenlace al orden de las cosas que dictaba el Antiguo Testamento, ¿cómo se reorganizarían sus episodios y se acomodarían sus secuencias? En otras palabras, ‘Actos de dios’ abre la posibilidad de imaginar qué nuevas enseñanzas podríamos sacar si las parábolas no consiguieran revelar aquello que, según dictaba la biblia, permanece oculto desde la creación; y si, ante el desconcierto de actantes y actores que protagonizan esta historia, se cruzaran sus miradas dejando que se infiltren nuevas subjetividades en sus distintos escenarios”, se ha escrito como presentación a propósito de la obra de Vargas Lugo.