No soy partidario de la historia contrafactual, sin embargo, haré una excepción en atención a uno de nuestros lectores. Partiré del siglo XIX y aterrizaré en el XXI.

La historia contrafactual invita a realizar ejercicios de pensamiento científico como el que se construye en estas líneas. Se mueve sobre supuestos, sobre escenarios posibles y deseables. El propósito es abrir estructuras de pensamiento que inviten al debate y a la circulación de ideas. Haremos un breve puente histórico entre el siglo XIX mexicano y el siglo XXI híper-mundializado (o si prefieren, globalizado).

Gracias a las lecturas del doctor Eduardo Vidaurri, mismas que dan vida al diplomado en historia moderna y contemporánea de la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato (UVEG), sabemos que la primera etapa de la Independencia de México, respondió a bastantes factores. La Consolidación de Vales Reales, es uno que, en lo sustancial, ignora la historia oficial de México.

Sí, es verdad, los independentistas mexicanos se vieron influenciados por la Ilustración; también es cierto que la invasión militar de España a manos de los franceses, en 1808, debilitó al Imperio. Desde luego que los factores externos influyeron, pero, en definitiva, los que inclinaron la balanza fueron los internos

La expulsión de los jesuitas en 1767 marcó el comienzo de la escisión entra la Nueva España y la Corona. Posteriormente, la pinza se cerró con la Consolidación de los Vales Reales, los cuales significaron la pérdida de circulante en la Nueva España, y en lo inmediato, una mega crisis económica que mandó a la ruina a miles de criollos, entre ellos, Miguel Hidalgo, quien perdió haciendas y ranchos en el Bajío.

La Independencia de México se fraguó en el seno de la Iglesia Católica Romana. Si existió, si nació, fue porque los sacerdotes católicos mexicanos así lo decidieron. Aunque importantes, Allende, Aldama, Josefa Ortiz y Leona Vicario, fueron accesorios. Fueron el poder de la Iglesia, sus redes y su capacidad de organización, quienes permitieron que la Independencia de México emergiera en el siglo XIX.

El Ejército tenía poco de haberse formado. La novohispana, no era una milicia profesional, si la comparamos con sus pares de Europa, en la misma temporalidad.

La referencia a la Iglesia Católica Romana y al Ejército, es inevitable. La historia moderna y contemporánea de México pasa por estas dos instituciones, más allá de sus errores históricos y de las acusaciones que las rodean. Es natural el desgaste que experimentan si consideramos que son entes sociales y jurídicos con una vida larga. Lo más antiguo siempre tendrá más tela de dónde cortar. El tiempo erosiona.

¿Qué pasa con la Iglesia Católica y con el Ejército mexicano 200 años (y centavos) después de iniciada la Independencia de México? ¿Qué importancia tiene su papel en la permanente construcción de la nación mexicana del siglo XXI?

Asumiendo que las personas como las instituciones son perfectibles, tanto la Iglesia Católica como el Ejército mexicano, siguen cumpliendo con tareas destacadas. Es el Ejército, por ejemplo, quien construye el aeropuerto Felipe Ángeles y buena parte de las obras de gran calado que promueve la administración federal.

Sabemos que la administración lópezobradorista resultó ser muy corrupta y que Andrés Manuel López Obrador solapa el enriquecimiento de su familia (Pío, Felipa, hijos y cuñadas). También es verdad que el ejército mexicano es una institución transexenal que, en lo medular, se mantiene al margen de corruptelas y dispendios.

La Iglesia Católica sigue siendo un centro de poder inconmensurable. Administradores de grandes e importantes universidades como la Ibero y la Anáhuac, son una referencia intelectual y científica, obligada, en el México del XXI. Estamos enterados de las acusaciones por pederastia contra sacerdotes católicos (legionarios en su mayoría), sin embargo, hay que señalar que, en el interior de la curia romana, todavía hay buenos elementos (los jesuitas, son los más destacados).

Inserto en la globalización, México ha cambiado en el campo de la tecno ciencia. Los problemas estructuras siguen siendo los mismos que durante la recta final de la Colonia. Continuamos siendo una sociedad corrupta e iletrada, sometida a placer, por sus malos gobernantes (elegidos o impuestos).

La libertad es una ficción.

  • Intervención gráfica: Ruleta Rusa

Predial 2021