En días pasados me comentó una empleada de Educal en León los efectos luego que la 4T rompió relaciones con Penguin Random House Grupo Editorial.

La cosa estuvo así: a principios de la administración pejista, el Gobierno de México desconoció el adeudo por más 30 millones de pesos en libros, mismos que fueron distribuidos en su red de librerías Educal.

A finales de 2019, el director del Fondo de Cultura Económica (FCE) y coordinador de Educal, Paco Ignacio Taibo II se negó a cubrir el 100 por ciento del adeudo. Le dijo al consorcio editorial global que solo le darían 80 por ciento o nada. Los de Penguin tomaron el dinero y dejaron de surtir libros a la red de librerías Educal de México. Pero siguen peleando legalmente el pago del 20 por ciento que les deben.

Esto, a decir de la empleada leonesa, afectó en un 80 por ciento sus ventas. “Los libros de Penguin se vendían como tortillas con frijoles”, sentenció la señora despachadora, quien, además, cuenta con estudios de psicología. La decisión también afectó a los empleados de Educal puesto que, ellos percibían, hasta hace 15 días, estímulos económicos en función de sus ventas.

La psicóloga que hoy trabaja en Educal, afirmó que las sucursales de Cancún eran las que más ventas tenían: hasta 90 mil pesos a la semana. Hace 15 días el Gobierno de la 4T, subió 200 pesos al salario de los empleados y canceló las comisiones por venta de libros. Negocio redondo para el gobierno y una fatalidad para los empleados.

Consecuencia de estas pésimas decisiones, ya comienzan a cerrar sucursales de Educal, a lo largo de la República mexicana: en Cancún solo queda una y es casi un hecho que las de Irapuato y Salamanca, cerrarán. El caso de Irapuato, Guanajuato, es grave, pues hace pocos meses finalizó operaciones comerciales Sanborns (incluida su librería). La 4T es un desastre: no sabe gobernar.

Algo similar ocurre en el sector salud. El IMSS y el ISSSTE, sufren el desabasto de medicinas, fundamentalmente, a consecuencia de la cancelación de contratos con laboratorios farmacéuticos.

En el IMSS, por ejemplo, a los enfermos de presión arterial, desde hace, al menos, tres meses, se les da Telmisartán en lugar de Losartán. En el ISSSTE se habla de problemas al corto plazo con los enfermos de diabetes, pues la administración encabezada por el nacido en Tabasco cancelará contratos con los proveedores de medicamentos contra la diabetes.

Una enfermera que platicaba con la encargada de la farmacia expresó que, “falta poco para que no tengamos lo necesario para realizar las diálisis. Mucha gente morirá. Encima, el gobierno le da contratos a nuevos proveedores que terminan pagándole a los antiguos porque ellos no cuentan con el transporte ni con los contactos para surtir”.  

Me resulta increíble e indignante que, a estas alturas, sigan existiendo mexicanos letrados que defienden al mamarracho que despacha en Palacio Nacional

El Archivo Histórico Municipal de Irapuato (AHMI) está pésimamente dirigido. Es de conocimiento general entre los empleados que cohabitan la zona centro de Irapuato, las tremendas comilonas que organiza la directora y sus achichincles, con la venía del Presidente Municipal.

Juanito N. me aseguró que, “el arquitecto le dijo a la licenciada que se gastara todo el dinero que quedaba en la caja chica; entonces comenzaron a armar fiestas cada viernes, a pesar de la pandemia. Lo que más coraje me da es que es dinero de nuestros impuestos”, sentenció el indignado irapuatense.

No es la primera vez que escribo sobre el nepotismo y la desfachatez de estos servidores públicos. Ojalá que la contadora Lorena Alfaro, tome medidas.

La actual directora del AHMI y su equipo de trabajo, aseguran ser amigos de la próxima Presidenta Municipal. Se sienten o se saben intocables. En esta real o imaginaria cercanía con el poder, es en donde descansan las arbitrariedades y las descortesías de los ex alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UG.

Una práctica recurrente de la directora y su gente, durante los seis años de gobierno de Ricardo Ortiz Gutiérrez, ha sido la de publicar libros a sus amigos, sin mediación de dictaminaciones académicas. Lo más indignante del asunto es que usan dinero público para congraciarse con sus redes de apoyo.

Las actividades y los gastos del AHMI deben transparentarse con urgencia. El AHMI es, por cierto, una dependencia que tiene más empleados de los que requiere para su funcionamiento. El mismo Juanito N. me hizo saber que algunos de los empleados del AHMI, se la pasan mirando películas en sus computadoras, durante la jornada laboral y que otros se ausentan de la oficina, hasta por cuatro horas, de forma cotidiana.

La directora da rienda suelta a las peticiones de sus empleados, sin poner objeción. El AHMI necesita mano dura, orden, disciplina, cero tolerancia, rigidez y depuración.

  • Ilustración: Isidro Ferrer

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