Ayer, perdonen que hable de mí, fui al médico.
Me recibió un doctor bastante más joven que yo, este es un síntoma preocupante. Mantuvimos una breve conversación medico-paciente de la que sólo recuerdo una palabra dos veces dicha: negativo, negativo. Eran los resultados de unas pruebas diagnósticas. Salí de la consulta aliviado, ligero regresé a casa caminando. Había escuchado la mejor palabra que oí en mucho tiempo: ‘negativo’
El recientemente acabado año 2017, el Señor lo tenga en su seno eternamente, me sucedieron varias cosas, disculpen que siga hablando de mí, que tomé y suelen ser tomadas por malas. Vino entonces hacía mí una riada de pensamiento positivo. Mis amigos insistían en que lo que sucede conviene, que las cosas que estaban pasando serían para bien y otras milongas por el estilo. Todas ellas además de ser útiles pueden ser ciertas.
Desvincular lo negativo de lo malo puede ser un acicate para aprender de la vida y hacerte más fuerte o más sabio. Estoy convencido de ello
Tener pensamiento positivo te hace creer que una adversidad es una oportunidad, no obstante también puede salirse de un contratiempo más necio y más débil que antes de padecerlo. Este pensamiento no es negativo, simplemente es contemplar todas las posibilidades.
Otra cosa son el bien y el mal. Estos son opuestos y contrarios siempre, aunque dentro de uno quepa parte del otro. En este asunto pienso que el relativismo es pequeño. Mientras lo bueno y lo malo habitan simultáneamente el mismo espacio en las acciones, el bien y el mal se repelen y no se toleran en el mismo acto o cosa.
Cuando se adquiere el uso de razón se comprende el concepto del bien y del mal y se distingue al uno del otro. Por ello se juzga a las almas y son llevadas al cielo o al infierno. Sin ese discernimiento entre el bien y el mal se es tonto o loco. Estos y los menores carecen de responsabilidad y por tanto las leyes humanas tampoco pueden condenarlos.
Considero que el bien y el mal no se hacen sino que existen y se manifiestan de muchas maneras pero siguiendo el uso del lenguaje me pregunto si es posible hacer mal el bien. No lo sé, pero estoy del todo seguro, por contra, que se puede hacer bien el mal, de hecho algunos que hacen el mal extraordinariamente bien ocupan los más altos escalafones.
El amor tampoco se hace sino que existe y se manifiesta de muchas maneras
Hacer el bien o el mal es una elección de a diario aunque la mayor parte del tiempo no se hace ninguna de los dos. También, siguiendo el uso del lenguaje, puede hacerse el amor aunque la mayor parte del tiempo no se hace ninguno de los tres. El amor, como otras cosas, se hace como se es y como se está. No puede hacerse ni bien ni mal, no obstante te juzgarán.
- Intervención fotográfica: Ruleta Rusa
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