En la ficción cinematográfica, hay películas dentro del género del terror que son capaces de sobresaltarnos el ánimo, pero dentro de nuestra conciencia fría y razonable, sabemos que lo observado es una mentira y sabemos que, al salir de la sala de cine, nuestro ánimo habrá de ser regulado y nuestros miedos desaparecerán recordando la terrorífica cinta como algo incluso disfrutable.

Pero ¿qué pasa cuando se nos cuenta una historia y, además, esta puede perturbarnos porque sabemos que lo visto es tan real, tan cercano y tangible que nos debe obligar a cuestionarnos nuestro lugar y sentido en el mundo? Pues ese cuestionamiento es el que nos hacemos con Orwell: 2+2= 5 (2025) documental dirigido por el director haitiano Raoul Peck.

Dicha obra nos narra la vida del escritor George Orwell y de manera alterna reflexiona sobra la pasmosa actualidad de su más conocida obra: 1984, la distópica historia que plantea cómo un estado totalitario es capaz de controlar la vida privada y el pensamiento de los ciudadanos hasta el último recoveco de su existencia.

El título de la obra de Peck es tan desconcertante como absolutamente atinado y el mismo cineasta haitiano lo justifica casi al inicio del documental. En una escena de la película The cristal spirit: Orwell on Jura (1983) de John Glenister, Peck nos presenta un extracto en donde George Orwell le pregunta a un niño cuánto es 2+2. El niño con toda seguridad dice que es 4. Orwell le dice que habrá gente del gobierno, dirigentes que le dirán que la respuesta correcta es 5, que lo torturarán, le mentirán, pero que cuando llegue la hora de la muerte, debe mantener que la respuesta es 4.

En esa simple analogía, Orwell estaba describiendo el totalitarismo que amenaza con dominar el mundo y las conciencias de los ciudadanos, así como lo describe en 1984, clásico escrito por el visionario artista británico en la Isla de Jura, en Escocia, hacia finales de los años 40 del siglo pasado.

Con textos del mismo Orwell y narrados en primera persona por Damian Lewis, Raoul Peck nos lleva luego por una reflexión orwelliana que no puede dejarnos indiferentes, su documental es un perturbador recordatorio de que las palabras del escritor nos han alcanzado, si no es que ya nos habían alcanzado y es hasta hoy que Winston Smith, el protagonista de 1984, viene a decirnos desde el pasado que la hora ha llegado.

Orwell: 2+2=5 nos presenta el horror de nuestra actualidad que no son más que los ecos atronadores de un pasado violento traducido en dos guerras mundiales, genocidios y ambiciones expansionistas que el siglo XXI replica de manera reforzada y armada con una tecnología sin precedente en la historia del mundo

Con imágenes de archivo, Peck hace un paralelismo histórico entre pasado y presente para decirnos que no hemos aprendido nada, que somos protagonistas de un loop personificado por un homo sapiens pensante y racional quien, sin embargo, parece dispuesto a mostrarse mejor como un ser innecesario para el planeta, deshecho que mejor serviría como composta.

El escritor y periodista mexicano, Enrique Rangel, lo dijo mejor cuando escribió alguna vez:

“El ser humano es un animal maravilloso porque ha sido capaz de crear obras sublimes como la música de Bach o naves espaciales, pero también es el más estúpido porque es propenso a matar a sus iguales o destruir su entorno -y a sí mismo-. Nos separa apenas un 2 % del ADN del chimpancé, pero hemos edificado megalópolis y religiones. ¿Qué misterio somos…?”.

Un misterio que Orwell trataba, como los antiguos filósofos griegos, de desentrañar para decirnos que el futuro no pintaba bien, que el totalitarismo ganaría espacios, credibilidad para poder decirnos que 2+2 es igual a 5 y que decir la verdad objetiva y pura, puede ser un delito grave.

Con imágenes también de archivo, Peck hace un recorrido de estampas trágicas personificadas por líderes elegidos de forma democrática, pero con ansias dictatoriales y entre ellos no podía faltar el gran payaso del absurdo y la negrísima noche, Donald J. Trump.

Raoul Peck nos recuerda que Orwell no escribía libros pensando en hacer una obra de arte, lo hacía para denunciar una mentira y en esa denuncia recordarnos que los gobiernos dictatoriales, absolutistas y totalitarios de nuestra era, abrazan convencidos la ideología que Orwell cita en su mítica obra: La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza

2+2 es igual a 4, hay que repetírnoslo hasta el cansancio y hasta que la muerte nos alcance porque siempre habrá alguien que en una conferencia de la Casa Blanca diga que en Minnesota el ICE tuvo que eliminar a dos peligrosos terroristas domésticos que amenazaban la paz de la nación, aunque todo mundo haya visto a dos ciudadanos desarmados, protestando con toda razón contra la violencia de los agentes de migración y aunque todo mundo sepa que 2+2 es igual a 4. Negar lo evidente para hacer de la mentira una verdad incontestable.

El documental del director haitiano va desgranando también los últimos años de la vida de George Orwell, la tuberculosis que terminó matándolo apenas a los 46 años, su visión de lo que representa la clase media a la que él pertenecía y en la que nació y la obsesión de esta clase por parecerse a la clase alta británica, reflexión que quizá encierra de manera metafórica las ambiciones de poder de los gobiernos autoritarios, de los dueños de las grandes compañías tecnológicas y la de los propios ciudadanos que votan por la violencia y la rabia de sus futuros amos.

En esa metáfora sórdida, Raoul Peck también nos recuerda Rebelión en la granja, la otra gran obra política de Orwel escrita y publicada en 1945, cuatro años antes de 1984 y en donde narra la rebelión de los animales de la granja contra la tiranía de los humanos, utopía que da como resultado un nuevo orden envilecido que termina convirtiéndose en la misma mugre existencial que alguna vez combatieron los animales.

Orwell 2+2=5 nos invita a releer la clásica obra del escritor británico y a revisitar las distintas adaptaciones cinematográficas que desde los años 50 del siglo pasado, se han llevado a cabo de tal referente de la literatura

No está demás hacerlo, porque George Orwell nos recuerda con sus memorias y con su honestidad intelectual la vigencia de un mundo que él ya vislumbraba como profundamente oscuro, una especie de neblina que avisa desde mucho tiempo atrás que vendrían nuevos tiempos para reiterarnos los mismos moldes y formas de violencia traducida en guerras, para que mañana o un rato más, desde una Casa Blanca envilecida nos vuelvan a decir que 2+2 es igual a 5.

Si hay una palabra que describe el documental de Peck sobre Orwell y su obra, no es exagerado decir que es espeluznante, pero en esa conciencia del horror, debemos agradecer una vez más al cine su poderosa capacidad para pedirnos más reflexión y consciencia de nuestro sentido y lugar en el mundo.

Raoul Peck

El director haitiano Raoul Peck fue entre 1996 y 1997, ministro de cultura de Haití, un país que es el ejemplo vivo del fracaso del mundo y las ambiciones del ser humano. Su carrera política fue corta, no podía ser de otra manera al ser su país natal un polvorín eterno con pugnas internas violentas y sangrientas.

Peck estudio cine en la Academia Alemana de Cine y Televisión en Berlín y fue premiado y nominado en varios festivales por No soy tu negro (2016) un documental sobre el escritor James Baldwin quien reflexiona sobre las deplorables condiciones de los afroamericanos en Estados Unidos.

Si hay que definir a un cineasta de profunda vocación política ese es Raoul Peck que hoy, con Orwell: 2+2=5, se reafirma como un artista que como Orwell, busca sobre todo denunciar mentiras.

  • Fotograma: Orwell: 2+2=5