La pugna entre normalistas y universitarios tiene lugar dentro y fuera de las aulas.

Los normalistas, acostumbrados a pachanguear y organizar comidas, miran con recelo a los maestros egresados de universidades que laboran en educación básica. La verdad es que los universitarios están batidos en licuadoras diferentes.

Los egresados de las normales son niños que se forman acríticamente, en un sistema memorístico y coercitivo, con reglamentos del siglo XIX. ¿Por qué creen que Andrés Manuel López Obrador mima a los normalistas? Son igual de mediocres, lastimeros y rencorosos.

Para los universitarios que laboran como docentes en educación básica, es difícil caminar en un mundo de normalistas. “Ves a los padres de familia platicando todos los días con las prefectas, llevando catálogos, chismes e intrigas”, sentencia un maestro de Pénjamo que labora en una secundaria federal en Irapuato, Guanajuato.

Aunque el poder que ejercen los padres de familia dentro de las comunidades de educación básica es histórico, con López Obrador el empoderamiento es total. Un Presidente mediocre premiando a sus pares. La 4T empodera a los padres de familia para que luchen contra el maestro. Es un ejercicio político muy al estilo de la 4T.

Es el Estado quien se viste de héroe: otorga un poder faccioso a personas que no saben de pedagogía, ni de administración educativa. Así es la educación durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador

Los normalistas dentro del subsistema de educación básica son iguales que el pastor evangélico de Macuspana: vulgares, bajos, banales y sin exigencia intelectual- académica.

¿Qué recomiendo al universitario que trabaja como docente en educación básica?

Que sea consciente que el directivo, jugando bajo sus normas, le puede argumentar que no quiso participar, et al. Usted sea contestario, no se deje amedrentar. Cuando le extiendan algún oficio responda por la misma vía, pero hágalo duro, póngale copia al Presidente de la República, al Secretario de Educación Pública, a la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, al Gobernador.

Si tiene relaciones políticas, eche mano de ellas. Responda a la agresión con firmeza. Recuerde que al débil siempre lo querrán fregar. Póngase en modo OGT. Piense en Maquiavelo: es mejor que teman su presencia. Que sepan que, si se meten con usted, habrá consecuencias. Si quiere sobrevivir en educación básica, sea como El Príncipe.

Denuncie las arbitrariedades y los abusos, en medios de comunicación. Que se sientan observados, vigilados, cuidados, intimidados, en constante revisión. Respíreles en la nuca. Que sepan que usted está al pendiente de sus movimientos 

Después de dos años de servicio, váyase a hacer un posgrado. Escale. El aula es muy pesada porque vive de cerca lo más cruel de la sociedad. Lidia con padres de familia que agreden porque se les mira feo. Es gente que se dedica a pendejear, a ver telenovelas: muchos no trabajan, transitan entre el ocio y la difamación.

Observe y registre. Lea la normatividad que rige a la educación básica, la Ley General de Educación del 2019, el plan de estudios. El plan de estudios habla de esta vinculación docente-directivos-padres de familia. Conozca la ley para que pueda defenderse.

Revise la caja de herramientas del director y del supervisor.

La llegada de los intelectuales a la educación básica es un fenómeno político que se agudizará durante este sexenio. La confrontación entre normalistas y universitarios irá en aumento, se radicalizará.

Si usted es un profesor universitario laborando en el subsistema de educación básica, genere alianzas con docentes que muestren capacidad cognitiva, visión y valores. Recuerde que es mejor aullar en manada. Sus amigos son testigos de su trabajo y vigías de los directores.

Todos estamos siendo monitoreados, vigilados, incluidos los directores y los supervisores.

  • Ilustración: Jorge González Camarena