La Contrahistoria es una propuesta metodológica, una alternativa interpretativa que complementa a las visiones oficiales o patrias. Brinda la posibilidad de incorporar nuevos problemas, hechos, temporalidades y actores sociales a la narrativa nacional.

Los esclavos africanos que llegaron a México desde el siglo XV, son un buen ejemplo de la Contrahistoria. La narrativa oficial, nula importancia histórica otorga a los negros en la construcción de las naciones mexicana, argentina y chilena. El factor negro en Latinoamérica, es un inmejorable espacio para ejercitar la memoria contrahistórica.

Incorporaré ejemplos musicales para narrativizar a la Contrahistoria. Comenzaré en el vallenato colombiano, creación cultural negra; iré a la cumbia y terminaré en la salsa antillana (región Caribe).

Incorporar propuestas contrahistóricas en la enseñanza de la historia, nos transporta a la riqueza discursiva y a la construcción de verdad. Ya lo dijo Peter Burke, existen formas de hacer historia (interpretaciones).

Vallenato colombiano

“Se trata de música diatónica cuyo lenguaje está determinado por el código del legado europeo correspondiente al sistema tonal, tanto en la sintaxis como en la semántica. Sólo en el aspecto rítmico, se observan características de la música de África” (González, 2007: 13).

El vallenato es una expresión musical en la que el legado africano es rico y visible en la percusión, no sólo en el aspecto organológico, sino en la técnica de mano limpia con la que se interpreta la caja vallenata, el patrón fijo que realizan ésta y la guacharaca, y en los desplazamientos del acento (González, 2007: 18). El vallenato es un conjunto de acordeón, caja, guacharaca, timba y guitarra; se construye sobre el paseo, el merengue, el son y la puya, géneros canónicos colombianos de origen africano (Nieves, 2008: 254).

La década de 1940 fue coyuntural para el vallenato colombiano. Por un lado, comenzó a cultivarse, al interior de esta tradición, una variedad de ordenamientos silábicos en su elaboración estrófica

Esto determinó la modificación en la rítmica melódica (tendencia simétrica), y por otro, la repercusión de trovadores letrados como Rafael Escalona, quienes entraron en contacto con formas poéticas clásicas y modernas de la cultura occidental (González, 2007: 10). Creadores regionales de vallenato colombiano, introdujeron variaciones en las formas literarias tradicionales españolas, lo que obligó a replantear los esquemas fraseológicos de la melodía. Los antiguos formatos de versos octosílabos, comenzaron a perder hegemonía (González, 2007: 10).

En la década de 1940, el vallenato se fue localizando en Valledupar, ignorando su amplio registro sonoro caribeño. Se fue desterritorializando y recontextualizando (Ochoa, 2003: 12). Fue en la década de 1940 que el vallenato colombiano inició un proceso de mercantilización a escala global. En 1946, por cierto, Lucho Bermúdez y Matilde Díaz, grabaron, en Buenos Aires, para la RCA Victor. En 1948 se establecieron en Medellín, en donde Bermúdez se hizo de prestigio como compositor y arreglista, gracias a sus presentaciones en La Voz de Antioquia y en el Hotel Nutibara (Fernández, 2011: 144).

El vallenato es una expresión en la que el texto, detenta enorme relevancia: es depositario de una tradición cuyos ancestros más antiguos se remontan a la poesía española de XII (González, 2007: 14). Los españoles son resultado del mestizaje de una variedad de razas, y en esta conformación, el aporte africano sobresale. La música popular de España, tiene una fuerte presencia africana y asiática. Pensemos en el flamenco (González, 2007: 15).

El vallenato es producto de una cultura de frontera, de la interacción entre la Sierra Nevada de Santa Marta y las llanuras caribeñas (González, 2011: 176).

Cuando vallenato se aplica al arte de Euterpe, designa una parte de la música de acordeón que se hace en el Caribe. Su nombre refiere al Valle de Upar. El vallenato actual, el romántico, es, en rigor, paseo

No se ignora la vallenatización de la música del Caribe colombiano, especialmente a la que tiene en el acordeón, su instrumento líder. El vallenato del siglo XXI dejó fuera a las tradiciones sabaneras. Los medios masivos de comunicación denominan como vallenato a toda música de acordeón del Caribe colombiano; no distinguen entre porro, fandango, currulao y cumbia (Nieves, 2008: 309).

La importancia de la telenovela Escalona y del disco de Carlos Vives, Clásicos de la Provincia, editado en 1993 por Sonolux, será tema de otro artículo académico. Baste subrayar que este material discográfico es también importante para la cumbia, en tanto que revitalizó a la gaita, a la flauta y al llamador. Es un álbum icónico.

Cumbia colombiana

La cumbia habla de cómo se articula la presencia de grupos étnicos y sociales en contextos colombianos, externos y globales. La historia de la cumbia, polisémica y polivalente, plena de resquebrajos y sinsabores, es la crónica de un relato alterno de nación. “La cumbia es un relato de resistencia idiosincrática y tozudez colectiva” (Fernández, 2011: 139).

El epicentro de la cumbia está en el Bolívar Grande, provincia de Cartagena de Indias. Éste fue dividido en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Sucre, San Andrés, Providencia y Córdoba, en el litoral Caribe colombiano (Fernández, 2011: 142).

Dos tipos de conjuntos acompañan a la cumbia colombiana de raíz. En el primero interviene cinco instrumentos: tambor mayor, llamador (se coloca entre las rodillas y se toca con una mano), bombo y guaches. El restante, es la caña de millo melódica, versión modificada de las flautas o clarinetes de caña del Sudán en África. En el segundo hay dos gaitas, un tambor mayor, un llamador y una maraca (Fernández, 2011: 142).

Cuando el acordeón entró al Caribe, la cumbia fue uno de los géneros musicales asumidos, al margen de los circuitos culturales de las élites económicas e intelectuales (Nieves, 2008: 340).

Su asimilación en la música nacional colombiana, tuvo lugar en las décadas de 1960 y 1970, junto al porro. Mediada por Lucho Bermúdez (Bolívar), Matilde Díaz (Tolima), Pacho Galán (Atlántico), Edmundo Arias (México) y por orquestas venezolanas como Los Melódicos de Renato Capriles y Billos Caracas Boys del dominicano, Luis Marín Frómeta, la cumbia y el porro colombiano se globalizaron (Fernández, 2011: 155).El otro binomio importante para la música colombiana, es el pasillo y el bambuco, asociado con las delimitaciones políticas de Cundinamarca y Boyacá.  

Entre 1910 y 1917, Emilio Murillo grabó en estudios de la Columbia y el sello Victor, en New York, Estados Unidos. El dúo Wills y Escobar, que representó a Colombia en la Exposición Internacional Iberoamericana de Sevilla en 1929, fue llevado al disco por la Victor en Bogotá, en 1914. En 1928 se grabó La Pringamoza, de Cipriano Guerrero. En 1929, Ángel María Camacho y Cano, registró canciones costeñas en la Bronswick y la Columbia de New York (Fernández, 2011: 146). Casas grabadoras fundamentales para la historia de la cumbia colombiana son: Discos Fuentes [con sede en Cartagena y Medellín, 1934] y Discos Tropical [con sede en Barranquilla, 1945] (Fernández, 2011: 149).

Como datos culturales agrego que la gaita es un instrumento fabricado del cardón (planta de la familia del cactus). Para un instrumento macho, basta un agujero. Para una gaita hembra, se perforan cinco; entre cada uno, deben existir seis centímetros de distancia. Las cumbias más conocidas suelen estar en tonos menores. El sombrero voltiao, alude a los jornaleros de la cuenca del río Sinú. Hablando de intérpretes colombianos populares del siglo XXI, catalogados como representantes del tropi pop, Fonseca es Bogotá, Fanny Lu de Cali y Lucas Arnau de Medellín (Fernández, 2011: 162).

El porro predomina en las bandas de viento sabaneras, la cumbia en las orquestas y el paseo en los conjuntos vallenatos de estructura básica. La cumbiamba es un evento de música y danza, sostenido por la presencia de conjuntos de gaita o caña de millo, y en la que los géneros tradicionales son el mapale, la cumbia, la gaita, el porro y la puya. También se incluyen el son corrido, el pajarito, el baile negro y el congo (Nieves, 2008: 253).

A principios del siglo XX, a lo que hoy denominamos vallenato, se le conocía como música de acordeón o música sabanera con guacharaca y caja

Cuando vallenato se aplica al arte de Euterpe, se nombra sólo a una parte de la tradición musical del Caribe colombiano (Nieves, 2008: 318). La promoción e imposición de la visión hegemónica que mimetiza al acordeón con el vallenato, se explica en los intereses identitarios de la región del Valle de Upar y en el financiamiento de los marimberos de la Guajira, durante las décadas de 1970 y 1980. Los marimberos colombianos son traficantes de mariguana. La popularización de las bandas de viento sabaneras, del porro, de la cumbia y del vallenato colombiano, tiene que ver con el dinero de los marimberos. Las élites económicas siempre están metidas en los procesos artísticos. Desvincular a la música de lo social y de lo histórico, es equivocado (Nieves, 2008: 321).

Los Corraleros del Majagual, afincados en Medellín, son importantes en la expansión de la cumbia colombiana. De ahí emergieron Lisandro Meza, Alfredo Gutiérrez, Calixto Ochoa y César Castro (Nieves, 2008: 317). En Argentina la cumbia es cultivada por Eduardo Armani [1950], Don Américo y sus Caribes [1950] y el Cuarteto Imperial [1980] (Nieves, 2008: 348). En México destacan Los Ángeles Azules, Los Askis y Celso Piña.

La cumbia fue prohibida en Cartagena, Colombia, en 1921. El 9 de abril de 1921, por acuerdo del Consejo Municipal, fue prohibida en Cartagena y sus corregimientos el baile llamado cumbia o mapale. Entre 1927 y 1929, fueron efectuadas las primeras grabaciones en Bronswick y Columbia, sellos de Nueva York, Estados Unidos(Pardo, 2011: 77).

Salsa antillana

Salsa define una categoría identificable que es diversa y cambia a lo largo de la historia. Es una serie de prácticas sociales y asociaciones culturales extra musicales. Puede estudiarse en términos formales como género con rasgos estilísticos, frases melódicas, esquemas rítmicos, armonías e intercambios instrumentales y vocales identificables y específicos.

La salsa puede estudiarse desde su producción, el consumo, la política y la cultura. La salsa es producto de conexiones y contracorrientes caribeñas. Es la mezcla de mezclas. Al mismo tiempo, se convirtió en una categoría de marketing dentro de un conjunto de prácticas comerciales. El uso sistemático del término, salsa, como categoría comercial, ocurrió a partir de 1964, gracias a Fania Records, disquera neoyorkina (Negus, 2005: 27).

  • Ilustración: William Restrepo

Fuentes consultadas

Fernández, Héctor, “De música y colombianidades”, en Cumbia, nación, etnia y género en Latinoamérica, Pablo Semán, compilador, Buenos Aires, Editorial Gorla, 2011.

Fernández, Héctor, “La cumbia: latino americanización de un género tropical”, en Cumbia, nación, etnia y género en Latinoamérica, Pablo Semán, compilador, Buenos Aires, Editorial Gorla, 2011, pp.167-208. 

González, Héctor, Vallenato, tradición y comercio, Cali, Universidad del Valle, 2007.

Negus, Keith, Los géneros musicales y la cultura de las multinacionales, Barcelona, Paidós, 2005.

Nieves Oviedo, Jorge, Matrices musicales en el Caribe colombiano, Bogotá, Andrés Bello Editor, 2008.

Ochoa, Ana María, Músicas locales en tiempos de globalización, Bogotá, Editorial Norma, 2003.

Pardo Rojas, Mauricio, “Entre el espectáculo y la agencia. Signos afrodescendientes y políticos públicos en Cartagena””, en Circulaciones culturales. Lo afro caribeño entre Cartagena, Veracruz y La Habana, México, CIESAS, 2011, pp.69-94.

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