La música surge como mercancía cuando los comerciantes, en nombre de las músicas, obtienen el poder de controlar su producción, de vender su uso, y cuando se desarrolla un número suficientemente importante de consumidores, fuera de las cortes.

Los compositores de música, antes del fallo del Consejo del Rey del 15 de septiembre de 1786, no tenían ningún derecho sobre la venta o la representación de sus obras, salvo para las óperas, reservado, en principio, al director de la Academia Real. De hecho, la industria de la edición musical se constituyó a partir de un mercado para los libros (Attali, Jacques, Ruidos, México, XXI, 1995, p.80).

La imprenta brindó cuadratura a la escritura armónica y a las partituras universales. El editor o mediador musical, creó un objeto comercial artístico: la partitura

La edición musical obtiene, en 1527, los mismos derechos de exclusividad que la edición literaria, para que el editor compre la obra, la reproduzca y la venda. Este beneficio quedó limitado a la reproducción material de la partitura y no a la obra misma.

La música popular estuvo, por cierto, excluida de ese derecho, hasta finales del siglo XIX. Así, un músico o su patrón podían vender su obra, canción o pieza instrumental, como un panadero o un zapatero; pero, una vez vendida, pertenecía al impresor, quien podía comercializarla como le pareciera, sin que el músico se opusiera. Tenía lugar un monopolio en la reproducción de la obra musical.

Si la representación comercial surge en Inglaterra, en el siglo XVIII, en la Francia del XIX, se organiza el proceso de control de su comercialización. Los únicos casos de músicos asalariados son los compositores de música para películas. La mercancía producida se convierte en objeto del espectáculo. El propio Heidegger cuestiona, insistentemente, a la sociedad europea de la primera mitad del XX.

Con la llegada de la grabación [transformación de la relación con la música] a principios del XX, quiebra la representación. Ésta figurará cuando sea útil para la promoción del disco y para aquellas que necesitan de presentaciones. Los conciertos se convierten en un simulacro del disco: el público acude a escuchar la réplica viviente. Para la música popular significó una posibilidad de reinvención.

Producto de la colonización de la música negra americana y de la creación de un mercado para lo popular, la música se convierte en mercancía [repetición musical], a principios del XX

Una música de rebeldía convertida en mercancía repetitiva, en EE. UU., el corazón mismo del gran boom económico de la posguerra. El jazz y el rock fueron domesticados para su consumo global. No existe la pureza musical.

El capital blanco, propietario de las disqueras, controla la comercialización, económica y cultural, de la música negra. ¡El primer disco de jazz fue grabado por una orquesta blanca! La colonización blanca del jazz impuso una visión occidentalizada de la música negra. En la década de 1960 tiene lugar la total producción en masade la música negra.

Otra etapa se franquea con la entrada de artistas negros reimportados a Estados Unidos por los grupos ingleses y de negros americanos expatriados en Inglaterra, como Hendrix. El acto se concreta con la consolidación de los discos de 33 revoluciones y de la red de radios FM, que en Estados Unidos reemplazaron a los de 45 revoluciones y a las estaciones AM.

La nueva estética de la interpretación excluye el error, el titubeo, el ruido. Se aspira a una representación social de la perfección musical. Fija la obra, la manipula y la reconstruye, con una perfección abstracta. El autor desaparece detrás del intérprete que se convierte en dueño de la situación, exige la firma y la exclusividad.

La canción es degradada; la música popular recuperada y colonizada. Los temas más rudimentarios, los más planos, los más carentes de sentido, se imponen. Ritmos de una excepcional banalidad. La música en serie es un proceso de comercialización de la economía repetitiva. Somos obligados a aprender el oficio de consumidor. Los músicos se vuelven secundarios.

Consumimos para parecernos, no para distinguirnos. El músico no dice nada, no significa nada: sólo repite y perpetúa vacíos, no comunica, produce vacíos y silencios que empobrecen

Si China censura la información por razones políticas, las majors hacen lo mismo por razones comerciales (Frederic Martel, Cultura mainstream, p.21). Drive in (pantallas al aire libre), fue una de las matrices de la cultura de masas estadounidenses de la posguerra. Es en esta coyuntura histórica en la que, los estadounidenses adquieren la costumbre de comer en el cine. El coche se transforma en un fast food ambulante. La gente puede ir al cine en jeans. En el drive in, muchos adolescentes tienen sus primeras experiencias sexuales. Multicines.

En Detroit, capital mundial del automóvil, se inventó la música pop (p.119). Ser mainstream significa pensar en las masas. Hay que dar más importancia a la emoción y a la estructura repetitiva de la canción. La inventiva musical no es importante. La melodía debe ser fácil de tararear y recordar. Las canciones deben ser cortas, narrar una historia simple y cercana. Las majors [Universal Music (Francia), Sony Music (Japón), EMI (Inglaterra), Warner (EE. UU.)].

La homogeneización radial se consolida entre 1987 y 1996; ésta tiene su monopolio en Texas. Podemos definir al fenómeno descrito como “madonización” de la radio. Aunque la payola o pay for play, inició en 1950, es en la década de 1980 que se generaliza

Los Grammy, creados en 1958, se posicionan en el mercado mundial del entretenimiento, en 1971 (p.133). El blues es la música popular negra, como el country es la música de los colectivos populares blancos. El blues siempre ha tenido un carácter y un público rural, en tanto que el jazz fue, decididamente, urbano (p.139).

Los estilos que configuran a la música country son: appalachian folk music, bluegrass, country rock, cowboy songs, southen rock, mountain music, americana. Nashville es la capital de la música country y de la música cristiana, ligada al góspel. Nashville es un lugar geográfico, una comunidad musical y una categoría industrial (Keith Negus, Los géneros musicales y la cultura de las multinacionales, p.184). Las raíces del country [música popular sureña y/ música regional étnica] suelen situarse en la gente que llegó de Irlanda, Escocia y el norte de Inglaterra.

Jimmie Rodgers es el padre del country, triunfó entre 1928 y 1933. El country también es llamado hillbilly (p.186). The Grand Ole Opry, programa de radio [comenzó transmisiones en 1925], fue el catalizador que convirtió a Nashville, en la capital del country (p.187). Además de Rodgers, también son importantes: Honk Williams, George Jones, Patsy Cline y Shania Twain.

Hacia 1970, la producción del country se incorporó a una industria musical gemela de cruce de fronteras [crossroads]. Ésta permitió que artistas como John Denver, Murray and Olivia Newton John, cambiaran el country por el pop. Los estudios de Nashville adoptaron técnicas de producción del pop, creando el “sonido Nashville”, mismo que incorporó cuerdas, instrumentos de metal y coros de fondo. En 1976, The Outlaws sacó Wanted, álbum que se convirtió en el primero en vender un millón de copias dentro de la música country. La música country rayó su punto más bajo con la película, Urban Cowboy de 1978, protagonizada por John Travolta (p.188).

  • Ilustración: Kubo Musical