El libro de Juan Carlos Ramírez-Pimienta, Una historia temprana del crimen organizado en los corridos de Ciudad Juárez (Universidad Autónoma de Sinaloa/Universidad Autónoma de Chihuahua, 2021) es un magnífico ejercicio de historia aplicada o científica: los usos públicos de la historia en tiempo presente son contundentes.
Debemos leer el texto de Ramírez-Pimienta porque nos da luces sobre el presente mexicano, la descomposición política, la corrupción endémica y su relación con la violencia. Luego de paladear el libro concluyo que la 4T del tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, no acabará con la corrupción. Ésta no es un producto neoliberal como segura quien hoy es presidente de México, sino parte del perfil histórico del mexicano.
El trabajo de Juan Carlos Ramírez-Pimienta nos recuerda que siempre es importante volver a las obras de Samuel Ramos y Octavio Paz.
La violencia y la corrupción en México están más cercanas a la identidad que a los procesos económicos: la corrupción y la violencia existen mucho antes que el neoliberalismo. Sí, el diagnóstico de López Obrador es errado
La investigación de Juan Carlos Ramírez-Pimienta contribuye a los estudios mexicanos, en ambos lados de la frontera. El trabajo del profesor de la Universidad de San Diego tiene dos importantes fortalezas: se escribe en español y su impacto académico está en México y también en los Estados Unidos. Ramírez-Pimienta es un investigador global y su libro marcará un giro lingüístico en los estudios sobre el corrido mexicano y sobre la estética de la violencia, en América Latina.
El manuscrito se compone de una presentación, tres apartados, un apéndice y las referencias. Habla sobre corridos y crimen organizado en Ciudad Juárez-El Paso. Es un libro que narra desde la violencia en México y su diálogo histórico con los Estados Unidos. Cuenta la historia de Ignacia La Nacha Jasso, y al hacerlo, se convierte en una fuente global para el estudio de la Segunda Guerra Mundial.
Con una carrera criminal -documentada- de más de medio siglo, La Nacha fue cabeza del narco en Juárez, de 1940 a 1960. Traficante de morfina (opio-heroína), Jasso se mantuvo vigente en el hampa, de 1920 a 1960: en la década de 1920 sirvió a Enrique Fernández y en la década de 1930 a la familia Quevedo. Ella ocupó un lugar de importancia en la temprana narco cultura mexicana. La Nacha nació en Durango, a finales del siglo XIX, y murió a finales de la década de 1970, en Juárez.
Ignacia fue sujeta de una investigación criminal de Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial. El vecino del norte combatía la influencia cultural del comunismo. Las autoridades estadounidenses ponderaron que “la invasión de las drogas era un esfuerzo concertado de la URSS y de China para envenenar a los estadounidenses”. La Nacha fue acusada de vender droga a los soldados americanos durante la Segunda Guerra Mundial, pues con sus acciones contribuía al debilitamiento del país. Durante buena parte del proceso que se abrió contra la traficante mexicana, la consideraron una agente nazi.
Ignacia La Nacha Jasso fue la primera delincuente mexicana en ser solicitada por los EE. UU. en calidad de extraditable. El gobierno de Manuel Ávila Camacho se negó al procedimiento, pero sí accedió a mantenerla presa hasta el fin del conflicto bélico mundial
Jasso personifica a la mujer mexicana empoderada, que no necesita de los hombres para triunfar: dura y calculadora, arrecha y buena para mercar. La historia de La Nacha bien vale una producción de Netflix, Anima o Amazon Prime.
A lo largo del libro, Ramírez-Pimienta retoma y aplica la metodología usada por su maestro, Guillermo Hernández, experto en corridos de la UCLA: consulta archivos históricos, revisa diarios personales, expedientes judiciales y fuentes hemerográficas. Es único al momento de tejer historias en torno a la corridística mexicana. Su creación literaria demuestra que los hechos narrados en los corridos mexicanos de la primera mitad del siglo XX son, históricamente, verificables. Como estudioso del corrido mexicano, las criminalidades y sus historias, Ramírez-Pimienta se consolida como el más importante investigador del siglo XXI. Sigue así el legado de Américo Paredes (Universidad de Texas, primero en El Paso y después en Austin) y de Guillermo Hernández (UCLA), su mentor académico.
Ramírez-Pimienta reconoce que la violencia en México aumentó debido a la guerra contra el narco de Felipe Calderón, a partir del 2006. Igual que en la segunda mitad de la década del 2000, a principios del siglo XX, las fuentes hemerográficas describen con perfección lo que hoy conocemos como “efecto cucaracha”, es decir, la plaza se calienta y los delincuentes huyen a otra región geográfica del país. De Juárez se movían al Distrito Federal. “Hemos vivido las mismas circunstancias históricas, pero sin el beneficio de la experiencia”, afirma el autor del libro.
A Ramírez-Pimienta le sorprende encontrar paradigmas que asociamos con el crimen organizado contemporáneo: modos de actuar, e incluso, de matar. Prácticas culturales que hoy englobamos bajo el concepto de narco cultura (semántica histórica) son, en realidad, muy antiguas. Corridos de principios del siglo XX, compuestos e interpretados en la frontera Juárez-El Paso, hablan de levantones.
A pesar de la narco cultura, el corrido mexicano conserva su carácter subversivo, en tanto que presenta narraciones diferentes a las oficiales: es el mal gobierno quien inspira y justifica la existencia del corrido mexicano. Es increíble que, todavía, en el 2021, producciones culturales como el corrido, sean estigmatizadas y ninguneadas, incluso, dentro de las universidades mexicanas. Esas posturas responden a complejos, resentimientos y envidias. Mientras escribo estas líneas, escucho los acordes y las directrices literarias de Pancho y Arturo, nuevo corrido de Regulo Caro. El libro de Ramírez-Pimienta cobra vida, camina y se fortalece.
El texto de Juan Carlos Ramírez-Pimienta habla sobre el vacío del Estado, a principios del siglo XX. Mismo vacío que los mexicanos experimentamos hoy con un Presidente que prefiere “los abrazos y no los balazos”. La historia siempre es tiempo presente, por eso es la maestra de la vida
La idea de que el gobierno azteca se ve superado por el crimen organizado estaba presente entonces, como ahora. En 1934 la prensa nacional mexicana hablaba de “la explotación de un segundo Estado, subterráneo e ilegal dentro del Estado legal y visible, en algunos aspectos no menos poderoso y soberano que este”. La historia alecciona, forma, educa.
Ramírez-Pimienta es un historiador cultural de los caros. Su trabajo ayuda a entender la relación histórica de México y Estados Unidos, desde las políticas antidrogas. Nos explica cómo llegamos al momento actual y desmitifica al imaginario popular que dicta: “antes los tiempos eran mejores”. En realidad, no. La cuestión es qué recordamos y cómo recordamos (dualidad memoria-olvido). La violencia en México siempre ha sido escandalosa. El libro habla de personajes subalternos y resalta el valor del corrido como fuente para la escritura de la historia. La investigación de Juan Carlos Ramírez-Pimienta demuestra que el corrido como propaganda política se usa en México, al menos, desde principios del siglo XX.
Una historia temprana del crimen organizado en los corridos de Ciudad Juárez está respaldada por una década de investigación, en Ciudad Juárez y en El Paso. Cuenta historias. Éstas echan luz sobre el pasado y sobre el presente (reflexionar sobre el pasado criminal sirve para pensar sobre nuestra actual crisis de seguridad nacional). Ramírez-Pimienta es arqueólogo del corrido criminal y estudioso de la narco cultura. Su trabajo es una investigación que nos adentra en la historia social de la música mexicana y en la historia cultural de la frontera. Es un investigador complejo.
En el libro aparecen personajes de corridos que, a través de las fuentes históricas, el autor de orígenes jaliscienses va narrando. Son historias de policías que asesinaron a policías; expolicías a sueldo que hacen las veces de sicarios al servicio de políticos. Todo remite a la muerte, a la corrupción y la descomposición moral. A través de la historia del corrido en Ciudad Juárez, Ramírez-Pimienta rescata a la figura de Ignacio Dosamantes, el primer fiscal de hierro mexicano en el siglo XX.
Los corridos del hampa y La Piedrera, son la plataforma de su estudio. Estas tragedias le permiten plantearse que la violencia en Ciudad Juárez es de larga data. Sí, la aventura intelectual que hoy condensa su libro inició con la escucha de dos corridos. El corrido de La Piedrera demuestra que, en la década de 1920, los levantones ya existían en Ciudad Juárez. De esto habla el libro de Juan Carlos Ramírez-Pimienta.
En los corridos del hampa y La Piedrera, hay criminales, policías, mujeres, machismo, alcohol, drogas, traición, lujuria, cosificación y feminicidios. El estudio de los feminicidios en Ciudad Juárez debería iniciar en y desde los corridos
Tres personajes llenan las páginas de su libro: Pablo El Pablote González (esposo de Ignacia Nacha Jasso), Raúl Mendiolea y Enrique Fernández el Al Capone de Ciudad Juárez. Cada historia de vida justifica una bioserie, hoy tan en boga.
Enrique Fernández es el protagonista de La Piedrera, un corrido que se sitúa en la década de 1920. Fue jefe de lo que hoy podríamos definir como el primer Cártel de Ciudad Juárez, antes del mundialmente conocido, Amado Carrillo Fuentes El señor de los cielos. La de Fernández, era una banda criminal con interés delictivo en México y en Estados Unidos. Fernández supo relacionarse con las élites políticas, industriales y comerciales de la frontera. Dueño de casinos y restaurantes en la línea México-EE. UU., robaba autos y contrabandeaba drogas y alcohol.
Los juarenses de la época describían a Enrique Fernández como filántropo y benefactor. Mandó hacer escuelas en Juárez y pagó los sueldos de los maestros durante aquellos años de crisis y revolución constante. Cuando el crac de 1929 dio refugio, alimento, vestido y sustento a los mexicanos deportados de EE. UU.
Convaleciente de un atentado, ordenado por el gobernador de Chihuahua y ejecutado por Raúl Mendiolea, entonces, jefe de la policía estatal, Fernández escapó en tren al Distrito Federal (hoy Ciudad de México), disfrazado como obrero ferroviario. Exacto, ni el Chapo Guzmán fue el primero en montar escapes cinematográficos, ni Pablo Escobar fue el primero en comprar la lealtad del pueblo.
Raúl Mendiolea sirvió de brazo ejecutor de las políticas antirreligiosas de Plutarco Elías Calles. Fue un torturador de sacerdotes católicos durante la Guerra Cristera, asesino de estudiantes en 1968, masacrador de médicos mexicanos durante la década de 1970 y un corrupto policía al servicio del narco en los años de 1980. En 1968, se desempeñó como subjefe de la policía del Distrito Federal (hoy CDMX). Cuando Pedro Avilés y Miguel Félix Gallardo dominaron Sinaloa y Guadalajara, este impresentable sujeto, los protegía. Mendiolea vivió 108 años.
Estimado lector, métase hasta la cocina. Estas líneas son una invitación para que acuda al bello texto del mexicano, Juan Carlos Ramírez-Pimienta. Tenga la certeza que aprenderá mucho sobre la historia de México y que disfrutará el estilo narrativo del intelectual, escritor, historiador e investigador tijuanense de raíces jaliscienses. Aproveche, googlee, consulte y disfrute su destacada obra en Academia.edu.
- Ilustración: Víctor Coyote
1 comment
Luis Omar Montoya Alvares te felicito por esta historia que escribiste acerca del crimen y yo la lei nomas porque tenia la esperanza que incluyeras un corrido o dos, pero no yo creo que la escribiste para golpetear a nuestro presidente . y si analizamos la historia de la vida siempre encontramos personajes criminales abusivos y tambien personajes con ideales altruistas que quieren ayudar a su projimo .