La violencia ocurrida en el Capitolio norteamericano –base del Senado-, el miércoles 6 de enero del 2021, fue definida por Joseph R. Biden, próximo Presidente de los Estados Unidos, como “insurrección”. Biden, por cierto, será el segundo mandatario católico de la Unión Americana (el primero fue John F. Kennedy en 1961).

Luego de reiniciada la sesión en la cámara alta de los Estados Unidos, Twitter anunció el bloqueó de la cuenta de Donald Trump y Facebook notificó la eliminación de las publicaciones compartidas por el Presidente en funciones de los Estados Unidos. CNN y sus especialistas, señalaron a Donald Trump y a Ted Cruz (senador republicano por Texas) como responsables de lo violencia acaecida en el Congreso.

The New York Times informó sobre la victoria de John Ossoff y Raphael Warnock, senadores republicanos por Georgia (bastión demócrata), lo que consuma la derrota política-electoral de Donald Trump. El Senado estadounidense, presidido por Nancy Pelosi, ha certificado el triunfo de Joe Biden. Los demócratas tendrán el control total del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, durante los próximos años.

El miércoles 20 de enero, Joe Biden será juramentado Presidente de los Estados Unidos

Millones vimos, perturbados, lo sucedido en el Capitolio norteamericano. Hace 21 años, el 11 de septiembre del 2001, presenciamos la tragedia de las torres gemelas de Nueva York.

Hoy la historia se escribió en Washington DC, el centro neurálgico del poder político de los Estados Unidos. El 11-S y el asalto al Capitolio son los dos eventos históricos internos más importantes para el país de Hollywood, Macintosh y Silicon Valley, en el siglo XXI

La imagen del Capitolio en llamas es una imagen que ha pasado a la historia como la de las Torres Gemelas del 11-S.

Al nuevo hecho histórico lo resumen: el exterior del Capitolio en llamas, la bandera confederada, la bandera de Gadsden.

Me detendré en las banderas como herramientas de la semántica histórica. Las banderas, en plural, son lenguaje y concepto: se dinamizan como nódulos semánticos. Las banderas van adquiriendo significados a lo largo del tiempo, con énfasis en coyunturas históricas como la que aprehende esta breve reflexión.

Estamos delante de un magnífico ejemplo que demuestra la validez social de la historia del tiempo presente. Lo que sucedió en el Capitolio americano, es histórico, desde su macro significado global, hasta los detalles (entiéndase, las banderas).

La bandera de Gadsden es símbolo de los libertarios y se vincula con Benjamín Franklin, quien nació en Boston, en 1706. Fue impresor y editor. Considerado el padre del papel moneda, Franklin heredó a la cultura anglosajona, la costumbre de acostarse y pararse temprano para poder construirse como hombres saludables, ricos y sabios.

Nos recuerda que “el tiempo es dinero”. Creía que el mundo sería mucho mejor si cada uno produce más y consume menos. Rechazó los dogmas religiosos, pero no la moral implícita en la religión. Es de él la frase: “a quien se ayuda, Dios le ayuda”. Organizó la primera biblioteca pública en Filadelfia, y también un hospital, un departamento de bomberos, otro de policía y la Academia de Filadelfia, que se transformaría en la Universidad de Pennsylvania. También fundó un círculo de debates, que se convirtió en la American Philosophical Society. Inventó el filamento eléctrico, los lentes bifocales y la estufa Franklin, que producía calor bajo techo con un mínimo de humo dentro de la casa. Promovió la abolición de la esclavitud. Padre-fundador de los EEUU, murió el 17 de abril de 1790, en Filadelfia.

Es común que la bandera de Gadsden se utilice en protestas al interior de los Estados Unidos. Está asociada con los libertarios o conservadores. Christopher Gadsden, general de las colonias americanas y delegado en el Congreso Continental, diseñó la bandera.

El color amarillo y la serpiente de cascabel, característicos de la bandera de Gadsden, son importantes para la marina norteamericana. Debajo de la serpiente aparece la leyenda: “Dont tread on me”

La bandera de Gadsen, que ostenta una serpiente de cascabel , simboliza el nacimiento de Estados

Para Franklin, la serpiente representa sabiduría, libertad y permanencia infinita. Es un emblema de la vigilancia por sus ojos brillantes y su ausencia de párpados. Encarna el coraje y la dignidad americana. Condensa el temperamento y la ética de los Estados Unidos. Representa a las trece colonias que dieron origen a la nación.

Aunque Franklin estaba contra la esclavitud, Gadsden sí tenía cuadrillas de esclavos, razón por la cual, la bandera es considerada por los progresistas al interior de la Unión Americana, como peligrosa e impulsora de discursos de odio.

La bandera confederada, también presente en la toma del Capitolio por parte de los trumpistas, nos transporta a la Guerra de Secesión o Guerra civil estadounidense [1861-1865]. Su primera referencia histórica está en el sur americano (Alabama, Kentucky). La Guerra de Secesión terminó en 1865, con la victoria de los unionistas (norte) vs los secesionistas (sur). La bandera confederada representaba a la esclavitud, es decir, al sur (secesionistas). Se asocia con los blancos de los estados sureños que reclaman la esclavitud como su derecho. Encarna al supremacismo blanco y a la esclavitud. La historia pesa en la construcción del presente.  

Luego entonces, la lectura que podemos hacer, desde el uso de las banderas, a los hechos ocurridos el 6 de enero del 2021 en el Capitolio, despacho del Senado estadounidense, es profundamente histórico. ¿Quién dice que la historia no importa?

Una de las características de los populistas líderes mesiánicos es su cercanía con la historia: la usan como arma política, en todo momento. Para leer los intersticios que sostienen las decisiones de los populistas, hay que saber de historia

La bandera confederada ondea en el interior del Capitolio tras el asalto de una turbamulta azuzada por Trump.

Populista es aquel que dice lo que el electorado quiere escuchar. Trump es un populista de derecha, así como López Obrador es un populista de izquierda.

Las banderas son nódulos semánticos (conceptos). La iconografía contiene discursos. Una bandera es un texto para quien sabe leerla: no es asunto decorativo. Para dialogar con las profundidades ideológicas-doctrinarias de lo verificado en el Capitolio americano, hay que concentrarnos en las banderas que portaban los simpatizantes de Donald Trump, afuera y adentro del Senado estadounidense.

La semántica histórica se ocupa de la formación de conceptos, su utilización y sus cambios. Es una herramienta heurística y metodológica de la investigación histórica. En la historia conceptual la palabra y el concepto son dos entidades diferentes con características diferenciables. El análisis semántico está en los distintos significados que un concepto adapta a lo largo del tiempo (el lenguaje es el mediador).

La semántica histórica estudia el cambio, vinculando al concepto con realidades extralingüísticas. La semántica postula la historicidad del concepto; fomenta el pensamiento histórico y visibiliza el lenguaje como experiencia humana. La semántica histórica es un proceso discursivo que piensa en rupturas sociales.

El concepto se acerca a la experiencia social y desarrolla contextos de significación; es un representante de contextos histórico-culturales. Resulta inteligible a partir de realidades históricas. Tienen que ver con relaciones sociopolíticas. Se entiende en referencia a otros conceptos. Los conceptos son estrategias discursivas enganchadas a contextos sociales. Responde a constelaciones teóricas.

La toma trumpista del Capitolio estadounidense, es un problema semántico: nos remite a la revitalización del concepto. Éste se encuentra en las banderas utilizadas.

Predial 2021