El PAN ganó las elecciones del 6 de junio del 2021 en Irapuato. ¡Arrasó! Se llevó carro completo. Perdió la abstinencia y triunfó la participación ciudadana.
Quedó demostrado que los partidos políticos sin los ciudadanos, están destinados a la inanición. Acción Nacional también triunfó en Guanajuato capital, en León y en Celaya; del corredor industrial perdió Salamanca y Silao que serán municipios gobernados por Morena. No es tema menor: en Salamanca está Pemex y en Silao la GM. Representan votos para Morena de cara a las elecciones del 2024.
El PAN demostró todo su poderío en León, Irapuato y Celaya, pero, a la vez, evidenció su vulnerabilidad política en municipios periféricos, del norte y del sur de Guanajuato. En Moroleón ganó Movimiento Ciudadano. El control casi total del Congreso local estará en manos del PAN: perdieron en Salamanca contra Morena, también en este rubro. Es de conocimiento general que de Salamanca son los Prieto, familia muy cercana al Presidente de México, amos y señores de Morena en el Estado de Guanajuato.
La pérdida de Salamanca y de Silao, debería tener ocupada a la cúpula panista de Guanajuato. Optar por la confrontación sería equivocar el sendero. El PAN debe hacer justo lo contrario
El gran error del PAN y del Gobierno Estatal de Guanajuato de extracción panista, durante el trienio que está por terminar en Salamanca, fue mantener una abierta confrontación contra la morenista (antes panista) Betty Hernández, quien, huelga decir, resultó absolutamente incompetente para el puesto. Terminó vapuleada y en las filas del PT. Su fracaso político fue total. El PAN debe mantenerse cordial y en constante diálogo con los gobiernos morenistas de Salamanca y Silao: lo ideal es que los apoye en todo lo que sea posible. La visceralidad en la política cuesta votos.
El PAN debe trabajar desde ya, en las elecciones del 2024. El propio Andrés Manuel López Obrador ha mostrado el camino: hay que mantenerse en campaña permanente. Como Presidente, el nacido en Tabasco es un desastre, pero como político, siempre ha sido brillante. La oposición debe echar mano de sus propias armas para derrotarlo en las urnas. La política es pragmatismo. Intelectuales y científicos sociales, hacemos lecturas objetivas y las compartimos para mejorar.
Lorena Alfaro, próxima Presidenta Municipal de Irapuato –la primera en su historia- es una mujer íntegra con gran expertiz político. Es una dama muy inteligente con más de 20 años en la política. Los ciudadanos esperan una administración eficiente y efectiva. Ojalá que, con ella, las calles de las colonias del sur del municipio, ahora sí, sean pavimentadas. Es muy triste constatar la orfandad en la que se encuentran las colonias del sur de Irapuato. Aunque festejo la iniciativa de administraciones pasadas en cuanto al fortalecimiento de la obra pública se refiere, considero que es momento de destinar recursos a los barrios freseros. Hay muchas razones para rescatar el sur de Irapuato, entre ellas la dignidad humana y la identidad local.
El binomio tradición-identidad es asunto pendiente. Sobre él gira la fresa, el estadio y el equipo de futbol, los barrios, la fiesta del 12 de diciembre, la cabalgata del 5 de enero, los títeres y los toros. La demolición del Estadio Revolución fue un error histórico que no debe repetirse con la Plaza de Toros. El enfoque debe ser patrimonialista no reduccionista. La identidad irapuatense no debería girar, únicamente, sobre la fresa, misma que, por cierto, es un producto cultural de la Intervención francesa del siglo XIX. La fresa en Irapuato es una consecuencia histórica de Maximiliano, igual que la banda sinaloense y que el bolillo de la CDMX.
Los historiadores científicos son importantes. Éstos deberían ser integrados a las administraciones públicas. Increíblemente, los partidos y sus políticos, siguen sin visualizar esta necesidad
Las administraciones de hoy, deben ciudadanizarse. Son los equipos multidisciplinares la regla en un mundo globalizado. Debemos asumir que la globalización pasa por el cambio de mentalidad: los japoneses son más que animes, pantallas y celulares. Es su cultura, su estructura de pensamiento, su forma de ver las realidades, lo que los sostiene y proyecta. Desde ahí debemos trabajar.
Los toros, hoy tan satanizados, son parte del patrimonio cultural irapuatense. El primer registro documental sobre una plaza de toros en Irapuato, data del 1 de febrero de 1644. Existen en el Archivo Histórico Municipal de Irapuato, los registros detallados que permitirían reconstruir una historia de los toros en Irapuato. Un buen comienzo en el rescate de la identidad irapuatense, está en la realización de un libro sobre toros en Irapuato. Por supuesto, un proyecto de esta naturaleza, debe estar subvencionado por el Gobierno Municipal de Irapuato. La administración fresera debe invertir en cultura, en investigación del patrimonio. Mi sugerencia es que contrate a historiadores científicos. La improvisación intelectual nada bueno deja.
Otra área de oportunidad en cuanto a identidad-tradición se refiere, está en los títeres. El Irapuato del siglo XIX fue muy importante para los títeres, a nivel nacional (junto a Huamantla, Tlaxcala). Al respecto, sugiero profundizar sobre los títeres en Irapuato en Cultura mexicana, diplomacia y tratados internacionales (Revista Nierika de la Universidad Iberoamericana, 2019), artículo científico de mi autoría.
En mi opinión, el Gobierno Municipal de Irapuato debería contratar a un equipo de historiadores científicos para que escriban una trilogía de libros que abonen a la identidad-tradición irapuatense. Que me disculpen los compañeros del Archivo Histórico Municipal de Irapuato, pero ellos, no disponen del tiempo para llevar a buen puerto un proyecto de esa magnitud. Mi planteamiento es profesional.
La identidad fresera debe tejerse desde la escritura. Ahí es donde entran los historiadores. Un político con visión, podría subir la iniciativa a la oficina del Gobernador Diego Sinhue. Fortalecer la identidad, pega, directamente, en la proyección económica de los municipios. Apuntalar la cuestión cultural, haría más vendible y rentable a la ciudad de Irapuato. Esto, en el mediano plazo, significaría empleos y derrama económica. Mi sugerencia es: inviertan en cultura, en patrimonio. La cultura también se monetiza, me resulta inconcebible que sigan pensando que no es así.
Irapuato es una ciudad de migrantes. La migración también es parte de su identidad. Españita, Plaza España y la Cabalgata de Reyes lo confirman. Los italianos que arribaron en el XIX y en el XX, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, lo ratifican. En el reconocimiento y exaltación de ese pasado migrante, hay una veta económica. La escritura de libros sería el inicio de un diálogo ampliado de Irapuato con el mundo. Ojalá que al panismo joven sí le importe la historia y el patrimonio histórico. Quizás se miré como pérdida y por eso no se invierte en cultura. Esta visión debe cambiar: la cultura también forma parte de la globalización económica. Bendiciones.
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