Los campesinos son pura gente noble, como lo soy yo, mis compañeros y el señor Ernesto Fonseca. Ayudamos al pueblo, hacemos escuelas, ponemos clínicas, metemos la luz a los ranchos, agua potable. Lo que no hace el gobierno mexicano lo hacemos nosotros.

Rafael Caro Quintero

En junio de 1950, tuvo lugar la intervención militar por parte de los Estados Unidos en Corea, luego vino la guerra de Vietnam y el movimiento hippie [1965]. En 1972 colapsó la producción de heroína en Afganistán, Pakistán y Turquía [fueron sancionados por Inglaterra].

Fue entonces que Culiacán, Sinaloa se consolidó como centro operador global del narcotráfico [principalmente las colonias 6 de enero, Gabriel Leyva, Lomas del Boulevard y Tierra Blanca, de fama internacional por la difusión de sus corridos].

En la década de 1970 aumentó la demanda y el consumo de drogas a nivel mundial. El número de adictos en Estados Unidos se cuadruplicó; el opio pasó a los barrios negros, a los círculos universitarios y al campo, mientras que el consumo de cocaína se concentró entre los pudientes de Nueva York y San Francisco. Fue en la década de 1970 que el lavado de dinero se disparó.

Los capos de la época, como Manuel Cochiloco Salcido, Ernesto Don Neto Fonseca Carrillo, Francisco Chico Fuentes, Pedro Heliodoro El Culichi Cazares, Miguel Ángel Félix Gallardo El Jefe de Jefes, Eduardo El Viejo Lalo Fernández y Rafael Caro Quintero hacían acto de presencia en Tierra Blanca para cerrar negocios

Los narcos de esa época eran conocidos como gomeros [tuvieron un equipo profesional de beisbol en Culiacán, llamado Los Gomeros]. Había una exagerada presencia de pistolerismo. El corrido de Pistoleros famosos, compuesto por Julián Garza Arredondo demuestra la presencia en el imaginario colectivo, del fenómeno social. En aquel momento no había, discursivamente hablando, ni traquetos ni sicarios.

El corrido de Pistoleros famosos dialoga con el de Contrabandistas y pateros, grabado por Los Alegres de Terán en su álbum Los contrabandistas, sus corridos y sus leyendas, en 1973. Los corridos y narcocorridos desnudan los anacronismos en el uso actual de términos asociados con el narcotráfico y con la violencia en Latinoamérica.

No es casual que haya sido en la década de 1970 cuando comenzaron a figurar en la escritura del corrido los gomeros o narcotraficantes como personajes centrales. Es en esta coyuntura histórica que los capos del narcotráfico mexicano empiezan a ser vistos como héroes. Es también en esta década cuando nace la narcocultura [gomero cultura].

En la década de 1970 aumentó la participación de la mujer en las actividades del narcotráfico: muchas de ellas empleadas como burreras a Tijuana, Nogales y Caborca. Esta realidad se reflejó en corridos como: Mujeres contrabandistas de Pepe Cabrera [1970], Pollitas de cuenta [Los Incomparables de Tijuana] y Camelia la texana, en 1973. 

Queda claro porqué la Operación Cóndor ocurrió en la década de 1970 y cómo ésta alimentó con historias al fenómeno cultural sobre el que estamos versando: el narcocorrido

Esta cruzada contra el narcotráfico no sólo confiscó y quemó la droga, sino que, además de realizar redadas en los pueblos serranos, consignó por delitos contra la salud a todo aquel que saliera al camino de los militares. Se allanaron moradas y se cometieron vejaciones, como lo narra el corrido de José Piñón con Los Broncos de Reynosa.

Esta violencia de Estado provocó una migración masiva de Culiacán hacia Guadalajara, y de los Altos de Sinaloa a la capital sinaloense. Miles de habitantes de Tamazula, Durango, llegaron a la capital de Sinaloa huyendo de la persecución. Estos desplazamientos atizados por la violencia ayudan a entender el porqué de la presencia del Cartel de Guadalajara en la década de 1980 [formado y liderado por sinaloenses].

No es fortuito que los gomeros [narcos] se hayan instalado en Guadalajara. La ubicación de ésta es estratégica. Sinaloa, Chihuahua y Durango poseen las condiciones geográficas ideales para la siembra y para el cultivo de enervantes [tienen cordilleras montañosas de imposible acceso vía terrestre], pero ante la ausencia de infraestructura adecuada para el refinamiento de las drogas, Guadalajara [punto referencial en cuanto a la dinámica industrial se refiere] asumió como centro de operaciones del narcotráfico mexicano en la década de 1980. Jalisco garantizaba protección política y policiaca.

Fueron decenas de composiciones las que circularon durante la década de 1970. Destacó La mafia muere de Pepe Cabrera, compositor nacido en Culiacán:

Culiacán capital sinaloense

convirtiéndose en el mismo infierno

fue testigo de tanta masacre

cuántos hombres valientes han muerto.

Se acabaron familias enteras

cientos de hombres la vida perdieron

es muy triste de veras la historia

otros tantos desaparecieron

no se sabe si existen con vida

o tal vez en la quema murieron.

Tierra Blanca se encuentra muy triste

ya sus calles están desoladas

no transitan los carros del año

ni se escucha el rugir de metrallas

las mansiones que fueron de reyes

hoy se encuentran muy abandonadas.

[Tigres del Norte, Corridos Prohibidos, México, Fonovisa, 1988, canción 10]

Los Estados Unidos tenían razones políticas para implementar la Operación Cóndor: venían de un fracaso total en su intervención militar en Vietnam y les urgía limpiar su imagen. Buscaban confiscar bienes de los gomeros, para utilizarlos en sus guerras secretas contra Latinoamérica, quitando y poniendo regímenes a su antojo, instigando invasiones militares y promoviendo guerrillas en zonas productoras de droga.

Con la guerra de Vietnam se vino el auge de la cocaína.

Se habla que Los Zetas fueron los primeros en incursionar como sicarios al ser ex militares de cuerpos especiales, pero en realidad, fue consecuencia de la Operación Cóndor.

Los gomeros culiches fueron los primeros en contratar inteligencia soviética. Gracias a la mencionada operación, los gomeros de Culiacán pactaron los iniciales acuerdos con las mafias colombianas. La Operación Cóndor también tenía por objetivo el desarticular movimientos estudiantiles generados al interior de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

  • Fotograma: Narcocultura