Para Paulina Jared.
Abrazo, hasta donde
tu temprano adiós te lleve.
Marjane Satrapi murió a los 56 años el pasado 4 de junio. Satrapi fue cineasta, ilustradora y activista social y el día de su muerte, sus allegados difundieron un comunicado en el que señalaban que “Marjane murió de tristeza más de un año después del deceso de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida”.
Más allá de los diagnósticos médicos que dictaron el deceso de la directora franco-iraní, Satrapi es y será un referente de la lucha por la libertad de las mujeres oprimidas por el régimen totalitario de Irán.
Marjane Satrapi es la autora de Persépolis, serie de novelas gráficas que retratan la infancia de la artista durante la revolución iraní y en la cual también se hace una feroz crítica al régimen de ese país. Persépolis fue llevada a la pantalla cinematográfica en 2008 y fue dirigida por Vincent Paronnaud y la misma Satrapi.
Pero la artista iraní naturalizada francesa nos deja también la novela gráfica, Mujer, Vida, Libertad una obra colectiva en donde participan la propia Satrapi como coordinadora y 17 ilustradores de comic iraníes y otros países. En dicho trabajo, se denuncia la opresión que sufren las mujeres y se visualiza el velo como un hecho simbólico y representación plena de la humillación que padecen las mujeres bajo un gobierno brutal e insensible.
Mujer, Vida, Libertad, reivindica la vida y muerte bajo custodia de Mahsa Amini, la joven mujer kurdo-iraní de 22 años que fue detenida por llevar, según las absurdas leyes del régimen, de manera inadecuada el velo islámico.
Satrapi creció en una familia acomodada de Irán pero sensible ante el sufrimiento de los demás, dicha sensibilidad permitió que la rebeldía se interiorizara en el ser de Marjane y pudiera así cuestionar el autoritarismo de un régimen islamista que azotó, por medio de un puritanismo malsano, la libertad de expresión, de vestir y de pensar de las mujeres
Enviada a Europa por su familia ante el ascenso del terror del gobierno iraní, Satrapi se instaló en Francia en 1994 y desde ahí comenzó una brillante carrera como ilustradora y activista en favor de los derechos de la mujer.
Persépolis, su obra más representativa en la narrativa gráfica y luego llevada al cine, se convirtió en un símbolo inequívoco para pensar la rebeldía con propuesta, la conciencia de un pueblo que hoy clama por el fin de la opresión y un documento que debiera presentarse en cualquier escuela del mundo para saber que aún en el infierno de la represión dictatorial,
Existieron voces como la Marjane Satrapi y su camino permanente para hacer visible las posibilidades de dignidad humana que a través del arte sublimó en su vida.
En una entrevista a Marjane Satrapi publicada por The Guardian en 2024, la activista hablaba sobre Mujer, Vida, Libertad y las motivaciones de su publicación:
“Yo lo llamo revolución, no es un movimiento, es una revolución en toda regla. Lo he dicho muchas veces y nadie dice lo contrario: creo que es la primera revolución verdaderamente feminista… y cuenta con el apoyo de los hombres”.
Esa era Marjane Satrapi.
La resistencia de Jafar Panahi
El gobierno iraní no admite disidencia alguna y en el arte tiene a sus críticos más duros y al mismo tiempo sus blancos favoritos.
Por el delito de propaganda contra la República Islámica de Irán, el director Jafar Panahi fue condenado en días pasados a un año de prisión, dos años sin salir del país y a abstenerse de participar en organizaciones políticas y sociales.
Pero si la anterior condena no fuera suficiente, Panahi ya había sido sentenciado previamente en dos ocasiones: “en 2010 por su apoyo a unas protestas en contra del gobierno… En aquella ocasión el artista iraní fue puesto en libertad condicional con el pago de una fianza de 200 mil dólares… Y en de julio de 2022 fue arrestado y condenado a seis años de prisión por reunión y colusión contra la seguridad nacional y por propaganda contra el sistema de la República Islámica de Irán” (Ruleta Rusa. 12 de agosto 2022).
Panahi ha sido mediante el arte cinematográfico, un crítico del régimen iraní y eso le ha costado ser privado de la libertad en tres ocasiones, pero Panahi no se esconde, siempre vuelve a su país a sabiendas de que es un perseguido permanente, de saber a ciencia cierta que muy probablemente sus huesos terminarán en la cárcel
Aunque por fortuna siempre ha salido bien librado y con la fuerza para seguir haciendo cine le incomode a quien le incomode.
Ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y nominado al Oscar por Fue solo un accidente (2025), Panahi volvió a su país después de haber recibido los galardones a su cinta y regresó ya sentenciado, pero con la conciencia tranquila de saberse íntegro y solidario con su gente y su país.
Jafar Panahi, al igual que Marjane Satrapi siempre ha sido también solidario con las mujeres de su país, su cine es un muestrario que, a través de la cámara del director iraní, puede mostrarnos la mirada femenina de Irán en historias que narran la opresión en la que viven en el día a día.
En 2006, por ejemplo, Panahi filmó Fuera de juego; una historia que sigue a un grupo de jóvenes mujeres aficionadas al fútbol, diseñando un plan para poder entrar al Estadio Nacional de Teherán y presenciar un partido clasificatorio para el mundial.
Fuera de juego coquetea con la comedia, pero tal condición no le impide reflejar la problemática social que esconde la represión sufrida por las mujeres impedidas incluso para el esparcimiento que el fútbol otorga y que le debe a las mujeres una oportunidad de vivirlo, practicarlo y presenciarlo como cualquier aficionado alrededor del mundo.
Panahi resiste los embates de la injuriosa justicia iraní y ahí sigue, a pie del cañón, siguiendo la lucha de Marjane Satrapi desde la trinchera del cine y la cámara como el ojo que denuncia la perversión de un mundo enloquecido.
Ese es Jafar Panahi
Parastoo Ahmadi
Minutos después de terminar esta colaboración de la Road Movie, nos enteramos que la cantante iraní, Parastoo Ahmadi y ocho miembros de su equipo han sido condenados a recibir 74 latigazos “por difundir contenido inmoral y ofender la moral pública” luego de que Ahmadi ofreciera en diciembre de 2024 un concierto al que no acudió público, pero fue transmitido por YouTube.
Sin el velo islámico y vestida de manera inmoral ante los ojos puritanos del régimen, Parastoo Ahmadi y su equipo sufren la tortura y la vejación de un mundo que Satrapi y Panahi entendieron que en Irán no es posible su existencia bajo tales circunstancias de terror.
- Fotograma: Persépolis