El culto a Jesús Malverde empezó en 1909, como ánima de las cosas y de las causas pérdidas, no como patrono de los narcotraficantes.

La relación que Malverde guarda con los capos de la droga se explica en un momento histórico coyuntural conocido como Operación Cóndor [1975]. Fueron años difíciles para los gomeros.

La Operación Cóndor llevó a Jesús Malverde hacia la escritura de corridos. Aparecieron composiciones en las que fue representado como ánima benefactora de los pobres y como guardián de los inmiscuidos en el negocio prohibido. En la década de 1980 Chalino Sánchez comenzó a componer corridos dedicados al ánima Malverde, luego vinieron Los Cadetes de Linares y Los Hermanos Vega.

Los narcotraficantes se identifican con Malverde porque son perseguidos, independientemente de que sus actividades son ilícitas. Los narcotraficantes de antaño nacieron y crecieron en la sierra, en donde lo que impera es la miseria

En distintos momentos de la historia, los políticos han delgado sus responsabilidades, dando luz verde para que los gomeros pavimenten comunidades, construyan carreteras, pongan alumbrados públicos, edifiquen escuelas y panteones. Los narcotraficantes mexicanos llenan vacíos de poder.

Malverde vivió en el cañedismo [1877 – 1909], es decir, durante el Porfiriato. Éste se caracterizó por las marcadas desigualdades sociales. El general Francisco Cañedo promovió una política entreguista frente a los Estados Unidos, abrió por completo las puertas de Sinaloa, regaló terrenos, condonó impuestos y garantizó mano de obra a costo de explotación. Jesús Malverde desafía el orden establecido.

Jesús Malverde no fue el único. En el DF estuvo Jesús Arriaga (a) Chucho el roto, en Nuevo León, Agapito Treviño (a) Caballo blanco, Joaquín Murrieta en California, Pancho Villa en Chihuahua y Heraclio Bernal en Sinaloa. Bernal murió en 1888, mismo año en que nace Malverde. Se revelaron a la tiranía capitalista.

Jesús Malverde es una consecuencia histórica del cañedismo. Malverde comparte los valores y las aspiraciones de los desposeídos. Hablamos de bandidaje social

Se le concibe como ánima porque las autoridades porfirianas en Sinaloa no sentían su presencia. Durante el cañedismo aprovechó las hojas de plátano que desechaba la Culiacán Irrigation Company, empresa estadounidense afincada en Sinaloa. El mal verde o diablo verde salía de lo verde y en lo verde se perdía. El verde es el color del narcotráfico: Malverde, mariguana, armas, tanques y empecherados.

La historia oral cuenta que Malverde fue torturado y colgado en un mezquite en el antiguo camino a Navolato, cerca del Ferrocarril Pacífico [colonia Ruiz Cortínez].

Malverde ayuda a encontrar lo perdido y lo robado. Las prostitutas le piden para que regresen sus mejores clientes. El culto malverdiano es incluyente. Malverde es el ánima de los desprotegidos y los desamparados. Malverde representa al oprimido. Venerar a Malverde es una forma de desafiar a los malos gobernantes y de promover la justicia social. Ser devoto del ánima es integrarse a una red de servicios comunitarios, predicando con su lema: ¡Ayudar a mi gente en el nombre de Dios!

El capellán Eligio González León se hizo cargo de la capilla dedicada a Malverde, en 1970. En este lugar se regala comida y techo a los migrantes. Son estos actores sociales quienes han difundido el culto al ánima en los Estados Unidos. Las prestaciones médicas gratuitas que se ofrecen a los desvalidos, los servicios funerarios a los necesitados y las sillas de rueda que siguen repartiendo, expanden la fe en Jesús Malverde. Detrás de su capilla hay una fuerte labor social.

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