Escribo estas líneas después de saber que Campeche pasó a color verde, dentro del semáforo epidemiológico Covid. La decisión es política más que clínica.

Sabemos de lo trascendental que será, frente a las elecciones del martes 3 de noviembre, la gestión que el gobierno de Donald Trump ha desempeñado en torno a la pandemia.

Lleva jiribilla la presión que el gobierno gederal de México ejerce contra las demarcaciones estatales para que regresen a las aulas y retomen clases presenciales. El objetivo es orillar a los gobiernos panistas-priistas a que, en la urgencia, se equivoquen con el tratamiento político del Covid, para luego capitalizar en las urnas, los yerros que la oposición al gobierno morenista, cometa.

En 2021 hay elecciones en México. El votante no perdonará, al político que, por una mala decisión, sea responsable del contagio, enfermedad o muerte de su hijo, su hermana o su madre

En el ejercicio democrático que representan las votaciones, se desquitará. El PAN y el PRI, deben ser cuidadosos en el regreso presencial a clases. Un error en el horizonte educativo, puede ser fatal y definitivo, de cara a las elecciones del 6 de junio del 2021. Hay mucho en juego y el Gobierno Federal lo sabe. Hay fondo político en las aseveraciones de Esteban Moctezuma Barragán.

Cuando el Secretario de Educación Pública de México, afirma que “será responsabilidad de cada estado y de cada gobernador, el regreso presencial a clases”, está avisando que, de generarse un caos sanitario al interior de las escuelas, el gobierno federal se deslindará del problema: serán los estados y los gobernantes de oposición quienes asuman el costo político, porque, claramente, los gobernadores de morena, estarán cubiertos, protegidos, arropados.

Clínica y políticamente, lo ideal es que se regrese a clases presenciales una vez que los niños, los maestros y los padres de familia, hayan sido vacunados contra el Covid. Nos encontramos muy distantes de ese momento.

Está por llegar la influenza y el invierno. Obligar a los alumnos y a los maestros a retomar clases presenciales, en este momento, con tantos factores en contra, es un acto criminal

El pasado martes 29 de septiembre del 2020, tuvo lugar el primer debate entre Joe Biden y Donald Trump, por la presidencia de los Estados Unidos. En el desarrollo del mismo, el candidato demócrata sentenció que “la economía no puede estabilizarse hasta que no se distribuya y aplique la vacuna con el Covid-19, lo que sucederá hasta el verano del 2021”.

También afirmó que “cuesta mucho dinero abrir las escuelas” y que “octubre, noviembre y diciembre del 2020, serán críticos. El uso de mascarillas debe ser obligatorio”. Para Biden, la economía no podrá operar con normalidad, en tanto no se resuelve, mediante vacuna, el problema del Covid.

Estados Unidos es el termómetro, lo que diga el candidato demócrata importa, incluso, mucho más que las afirmaciones de Trump, porque Biden representa a la oposición, y ésta, siempre tiene menos que perder que el partido en el poder.

Atendiendo a Biden, el panorama no es bueno: los contagios seguirán, más muertes ocurrirán, el sistema educativo tendrá que continuar en modo virtual y la nueva normalidad, de momento, será más una aspiración que una realidad materializable.

En México, tanto el partido que administra el poder federal, como la oposición, son un desastre. Los dos están perdidos. Si el lópezobradorismo hace lo que se le viene en gana, es porque la oposición se encuentra extraviada: carece de líderes  

En la mañanera del miércoles 30 de septiembre del 2020, López Obrador advirtió a la Suprema Corte de Justicia de México, en relación con el juicio a los expresidentes, que la resolución del jueves 1 de octubre, “mostrará si se quiere, realmente, una democracia participativa”.

En este momento, me interesa resaltar la tesitura de los planteamientos del Presidente de México. Obrador está anclado a la historia, gobierna desde el pasado. Es costumbre del nacido en Tabasco, enjuiciar en la arena de la opinión pública, a sus adversarios políticos. “Yo quería enjuiciar a los expresidentes, pero la Suprema Corte, se opuso”, será su premisa. Al hacerlo, debilitará al Poder Judicial en lo particular, y a las instituciones, en lo general.

Es la misma línea que López-Gatell y Moctezuma Barragán promueven en cuanto al regreso a clases presenciales se refiere. Avisan a la ciudadanía que la decisión de volver a clases presenciales es de los gobernadores; el costo político y las consecuencias sanitarias, recaerán en la oposición.

Los morenos son marrulleros.