Hice algo malo una vez. (No como todos pensaron sin embargo. O no tan malo como qué…) El diario como procrastinación del hecho escritural. Miedo a meterme en una historia o un drama. El diario para mantenerme a salvo, pero ¿a salvo de qué?

Las cosas que me pasan como una brújula. (No debía durar, no debía doler, ni debía aspirar…) La sensación de haber llegado demasiado lejos con algo en lo que no creí.

El diario es el vacío, el vacío para iluminar. [Esta prohibido entrar. Está prohibido salir.] Las imágenes no están en los extremos. La duración está en el centro, pero en el centro de qué…

Si alguien me pregunta dónde estuve ayer en la noche debo decir que estuve aquí todo el fin de semana, ¿verdad? Mi estilo es la melancolía: Yo nunca sé en la que me estoy metiendo. El lápiz toca esta página otra vez. Creo que estoy a la deriva. Voy a seguir mirando…

Estoy pensando en todo lo que pasa cuando nos besamos. No son las palabras cuando hablo de mí, son las palabras que vienen de no sé dónde

Es extraño besar a alguien. “Ahora sí, ahora no. Ahora otra vez…” Es como reaparecer en el sombrero de un mago, como aparecen las estrellas.

Ver por escrito. De qué podría hablar yo en pretéritos perfectos. Como el Parzival. O la velocidad de una idea, o una imprudencia. ¿Un mensaje? ¿Qué es un diálogo o un mundo claro?

Sólo la vocación crea al azar. Un sueño que me persigue ahora: ¿Tú qué cosa esconderías en una caja vacía?

Irresponsable a lo más, y a partir de ahí las demás cosas… (De quién son en realidad las cosas, sobre todo las que perdemos.) Todo lo que deseaba en la vida se cumplió, y lo perdí. La vida que yo deseaba no soy yo.

Dice V que yo creo que R trata a las personas como si estuviera viendo una película de terror

Lo primero que me digo es “Estoy bien…” Apago luego el celular y pienso: sin dolores de cabeza. Pero todo mundo está bien hasta que sabe que no lo está. ¿A mí edad?, el alivio es como un polvo antes de hablar. A mi edad, la edad no sirve para nada, pero ahora lo sé mejor.

Todo el camino en autobús voy escuchando idioteces. No tengo nada que mirar pero tendré que ver. ¿Qué es lo que estoy listo para ver ahora?

Él está enamorado de su rescate y ella está aterrorizada de que no dure. Treinta y nueve minutos de una película donde nadie dice Soy yo. (El aire es metálico y pesado como si el techo pudiera dar paso a la lluvia. En el video no hay sonido.)

Todo en un autobús es escuchar. Pero cada objeto quiere saber. Cada objeto quiere recordar…

Los ojos se creen a sí mismos; los oídos creen en otras personas

… “il dolce far niente”, el dulce no hacer nada. Todavía releo en el autobús la Gráfica tropical NHC, La resistencia poética en la novela de Hanns-Josef Ortheil, La Historia de la violencia de Édouard Louis, Vernon Subutex de Virginie Despentes y Babylone de Yasmina Reza. Hojeo después de un rato La Voie de Paradis de Rutebeuf y Soumission, y el ensayo de Houellebecq sobre Schopenhauer. Pero nada me atrapa…

La historia va más rápido que esta pseudo-literatura. Toda su producción es mercantil. Se trata de olfatear el aire y escribir un libro que se integre hasta la próxima crisis, hasta el próximo debate, o hasta el próximo odio.

Y de pronto, la sensación de que sólo puedes detener lo que odias.

Dice mi terapeuta: ¿Va a trabajar en usted o va a seguir trabajando con la poesía? El coraje como mecanismo de pensamiento, pero también de autodestrucción. El pensamiento y la palabra, le digo. La tranquilidad y la ira.

(El lado blanco del texto. La escritura vocal. El diario como reportaje de uno mismo, como en Kafka.)

¿Cómo recuerdo hoy las cosas, y cómo no las puedo recordar? De una cita de Ludwig Höwl: “El pensamiento es sobre todo coraje”. Pero hay cosas que se pierden en mi mente, sobre todo palabras…

Un poema con cosas que me tranquilizan. Momentos en los que estoy distraído. Momentos en que no basta leer sino leer de otro modo

¿Quién fue el que dijo que la demagogia y la academia son igual de siniestras? Series de televisión, redes sociales. Hordas de gente incapaz de hablar consigo misma unos minutos. Hordas de gente incapaz de cambiar lo que dicen que no les gusta. ¿Cuándo la gente dice esto ya no es vida se refiere nada más a la suya?

… y a continuación La historia de lo que me quita el tiempo durante el día…, es tan saludable como peligroso. Por qué pongo mis cosas siempre en el lugar del peligro, o por qué me he puesto en el lugar aquello que es peligroso. Lo que yo he tratado de ocultar es mi mejor aliado, dice Beckett. Todas las cosas que perdí las puse siempre en peligro…

Ya no sé si soy el mismo idiota que cuando tenía veinte años. O todavía mejor: ¿Me fui volviendo idiota gradualmente o de golpe? Escribo a mano. Escribir a mano es poner en limpio.

¿Por qué querría mi mano poner en limpio mi pensamiento? ¿Qué puede salir de eso?

Miro la televisión. No es un noticiero ni un programa de chismes, ni de análisis político ni de concursos. Tampoco estoy mirando una telenovela ¡sino todo junto! Es todo tan desagradable, ni siquiera escucho. No hay nunca gente fina sino amanerada, no hay elegancia sino hipocresía. En la televisión nadie ha leído nunca a Roland Barthes. Es decir: ¿el televidente sabrá que en la televisión nadie sabe lo que es el placer?, ¿qué es lo que miran? ¿De verdad son de la misma especie Albert Camus y un fulano que conduce, por ejemplo, un noticiero?

La Hélade es una invención. Tiene razón Hölderlin: lo único que siempre ha habido es Egipto.

Ahora, a cada rato, tropiezo con conversaciones sintiéndome como si hubiera dejado algo en algún lugar por accidente.

Si como Ulises voy a pasar aquí veinte años, creo que al menos debería saber dónde se está escribiendo mi telemaquia… Como esto sea, en verdad, créeme: Todo lo que te puedo ofrecer es desconfianza… Pero el ingenio viene de la desconfianza.

Qué torpe es lo que dice un músico cuando tiene un instrumento en las manos. Igual de torpe que el internet, o la retórica jacobina, o la traducción, o la crítica de arte. ¿Miedo a ser leído de manera desviada, o ser malinterpretado, y descansar al comprobar que así no era? Qué pereza.

La narración es parte de la vida, pero quitas de la realidad los hechos y todo se convierte en narrativa

Tanilo es un personaje de Rulfo que quiere ir a curarse de las llagas que han destrozado su cuerpo. Pero Tanilos es una cantina y el borracho que tengo enfrente está diciendo: No es verdad, el agua y el hielo se congelan a la misma temperatura. El vapor y el agua hierven a la misma temperatura. Técnicamente no es correcto (el borracho quiere decir que no es posible). El vapor alcanza una temperatura más alta que el agua y puede seguir subiendo de temperatura hasta evaporarse por completo. La evaporación es en gran parte incomprendida como lo es la calidad del frío. Los mayoría de los científicos dicen que el frío es la ausencia de calor, pero en todos los demás casos es presencia de frío. Esto fue descubierto sobre el Trópico de Cáncer…

¡Diablos! ¿Por qué sólo lo relevante se desconoce?

Ser cool es considerar todas las decisiones de temperatura por igual.

Aquí todo mundo se comporta como si supiese de aplicaciones no cuánticas de mecánica estadística, pero nadie, absolutamente nadie en realidad sabe dónde está N (Y yo tampoco querría saberlo.)

Cuando se hable de N es importante no perder la calma

En todos los casos, el 99 % de frialdad es genial. Un 1% de frialdad siempre será visto como problemático.(Sólo la física abstracta puede desinflar a cualquier ego.)

Una discusión de mecánica cuántica es indefectiblemente una discusión de fuga de cerebros. Sólo la necesitan personas mayores de cuarenta años. Comenzamos donde comenzamos y terminamos donde terminamos. Pero desafortunadamente hay muchos puntos donde todos se encuentran.

Últimamente se trata de una lista de pros y contras. De una lista de cosas que me deprimen. De una lista de cosas de las que ya no puedo decir nada. De una lista de personas a las que acudo cuando necesito algo. De una lista de las cosas que amo…, y luego hacer que las cosas parezcan normales, incluso por un tiempo.

Una mosca lame en el contorno, pero me niego a matar. Últimamente las cosas y las personas salen frenéticamente de mi vida.

Petricor. Una rama contra las paredes. (Cuando llueve, cuando brota, incluso cuando cae del árbol…) Qué inteligente es una hoja. Por eso es quizá más fácil cuidar un árbol que cuidar a una persona. Háblale amablemente y el árbol siempre estará ahí donde lo dejaste.

Hay aquí unas dos mil notas que susurran entre manos ahuecadas. Diez millones de palabras que, creo, van a retumbar a ahora lo largo de curvas cerradas entre ataduras de libros

Tengo que decirme a mí mismo que hay tantas hojas como historias. Pero lo que la gente realmente quiere escuchar es lo que sucede entre los huecos, la caída.

¡Oh, aquí vamos otra vez..! Las mujeres en particular quieren escuchar mi historia. Creo que es porque piensan que quizá hay una forma especial de hablar con un secuestrador o un asesino, y que pueden escapar ilesas.

Un problema siempre viene de tres en tres. Creo que voy a contener la respiración hasta febrero.

No, creo que puedo contener la respiración hasta agosto.

Dice: Tu naturaleza emocional es fuerte y sensible. Lo que ella quiere decir es que la amabilidad se paga siempre en dividendos inusuales: https://www.youtube.com/watch?v=Ib6kCgZF2xI)

Leo por ahí: Asíntota: del gr: ἀσύμπτωτος 1. f. Cosa que se desea y que se acerca de manera constante, pero que nunca llega a cumplirse [Whittier, 2015].

Dice Voltaire que el hábito y la costumbre son más fuertes que la verdad. Se necesitan nuevas revoluciones de los espíritus, se necesita un nuevo entusiasmo para destruir el viejo… Dice Henry David Thoreau: “No hay remedio para el amor. El remedio es amar más”.