Hay historias que rezuman maldad cuando los personajes que la representan entienden plenamente su concepto y saben a la perfección cómo y dónde pueden hacer sufrir a los antagonistas que la padecen.

En el cine tenemos personajes que la memoria alcanza hasta sus más recónditas tierras de perversión como, por ejemplo, Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes (1991), Annie Wilkes en Misery (1990), Anton Chigurh en Sin lugar para los débiles (2007) o aquellos tétricos y despiadados jóvenes en Funny games (2007).

Pero también tenemos siniestros especímenes de la maldad que se reciclan, se aumentan y mejoran con el paso del tiempo y uno de ellos es Max Cady, el memorable protagonista de Cabo de miedo (1962, 1991 y 2026), interpretado originalmente por Robert Mitchum, luego por Robert de Niro y en la actualidad por el actor español Javier Bardem.

Cady se ha posicionado en los últimos 64 años como uno de los villanos más representativos del mal, personaje sin anclajes éticos y preso de una sed de venganza que por momentos, cuando sabemos su historia, nos coloca frente a dilemas morales huérfanos de respuestas obvias.

Dirigida en sus tres versiones por J. Lee Thompson, Martin Scorsese y creada en formato de serie por Nick Antosca, Cabo de miedo cuenta la historia de Max Cady, un asesino enviado a la cárcel por su abogado Sam Bowden al que buscará hacerle la vida imposible, a él y a su familia porque se siente traicionado en su defensa y, por tanto, su sentido de existencia estará basado en la búsqueda incesante de venganza

Cuando en 1962 se estrenó la versión original de Cabo de miedo, el director J. Lee Thompson tuvo que enfrentar la censura porque, aunque la historia es perturbadora, la época en que fue filmada todavía enfrentaba ciertos tabús y la palabra violación generaba un profundo escozor. La amenaza de Cady de hacer sufrir a la familia de Sam Bowden, recaía principalmente en la posibilidad de un abuso flagrante en la persona de la hija adolescente del abogado, Cady no lo verbaliza como tal, pero sus acciones hacen pensar que las intenciones del villano son aterradoras, tanto como para destrozar el frágil estado anímico de los Bowden.

Robert Mitchum sembró la semilla de este gran villano en la historia del cine, pero siete años antes de Cabo de miedo, el actor estadounidense había interpretado a un desquiciado personaje en La noche del cazador (1955), un fanático religioso que aterra a una familia en aras de encontrar un botín producto de un asalto cometido por otro personaje de la historia.

Adaptación de la novela del escritor John D. MacDonald, Cabo de miedo tuvo un gran éxito de la crítica y las actuaciones de Mitchum y Gregory Peck como Samuel Bowden, fueron elogiadas por encarnar de manera convincente la maldad y el sufrimiento, la sed de venganza y la angustia en un duelo actoral que daba el banderazo para que Max Cady recorriera varias décadas mostrando la perversidad que 30 años después Robert de Niro representaría de una manera aún más violenta.

En 1991, Martin Scorsese crearía el primer remake de Cabo de miedo y encomendó el papel de Cady a uno de sus actores predilectos, el gran Robert De Niro. Era la última década del siglo XX, el internet estaba en posición de salida para su explosión global pocos años después y Scorsese y su guionista Wesley Strick, dibujaron a un Max Cady aún más violento y enloquecido.

De Niro imprimió en su personaje un aura de maldad total convertido en un loco pentecostal, el actor no deja que nuestra respiración se calme porque la brutalidad que ejerce no sólo en contra de los Bowden, sino en la humanidad de otros personajes, lo revelan como un ser desprovisto de toda elocuencia moral.

El Max Cady de De Niro destila una rabia incontenible en sus diálogos, en sus acciones, actitudes e intenciones hacia la familia Bowden, interpretada esta vez por Nick Nolte, Jessica Lange y una muy joven Juliette Lewis.

Tal es la maldad de Cady en la versión de Scorsese, que el guion de Strick nunca hubiera pasado los filtros de la censura cinematográfica de los años 60 del siglo pasado, los años 90 empezaban a mostrar una forma de contar historias más violentas y el Cabo de miedo de ese momento era una de las grandes muestras de tal emergencia visual en el cine.

¿Pero sería posible crear un Max Cady aún más atroz que el de Robert De Niro sin caer en un exceso de violencia gratuita? La respuesta es sí y el actor español Javier Bardem lo hizo posible este 2026 en formato de serie de la mano de su creador: Nick Antosca

Antosca es un joven productor y guionista estadounidense, creador y productor de series como Hannibal (2015), Channel Zero (2016) o The act (2019) y con Cabo de miedo, ha logrado explotar aún más la personalidad de un violento personaje nacido en las páginas de la novela de MacDonald y concebido cinematográficamente hace ya 64 años.

Gran acierto de la creación de Antosca es haber puesto en los hombros de Javier Bardem al icónico personaje y si bien una serie le puede dar a una historia un mayor abanico de posibilidades narrativas, el actor español logra hacer palidecer a Mitchum y a De Niro al encarnar la maldad en su calidad más pura y sostener una atmósfera de inquietud permanente durante los diez capítulos de la historia.

El Max Cady de Bardem no tiene desperdicio alguno en su lenguaje corporal, gestual y oral para llenar de terror pánico a los Bowden ahora representados por Patrick Wilson, Amy Adams y Lilly Collias. El actor español es una caja de pandora de carne y hueso salvo que, a diferencia del relato mitológico, no hay esperanza posible en la persona de un ser resentido, desequilibrado mental y carente de la más mínima compasión, un vampiro que goza la sangre, la saborea y se relame con cada una de las acciones que le provocan dolor a los Bowden, siempre cruzado su rostro por una sonrisa cínica surgida del averno mismo.

En Cabo de miedo, la serie, las redes sociales juegan ya un papel protagonista, forman parte de una dinámica moderna, instrumento que facilita la violencia, el trastorno mental y la adicción como uno de los monstruos alternos a un Max Cady redivivo para hacer pedazos a una familia a la que detesta desde hace más de sesenta años.

¿Quién es el mejor Max Cay de la historia?, Mitchum, De Niro y Bardem responden con su personaje a la época en que se desarrolla cada uno de ellos, los tres imprimen un inquietante tufo de maldad en sus interpretaciones y los tres son una mezcla perfecta de matices que nos muestran todo el fracaso de lo humano, una maldad no solo ficcionada. Los Max Cady en el mundo real seguro existen.

Murió Tim Curry

Y si hablamos de los grandes representantes de la maldad, no podemos dejar de lado al payaso Pennywise en It (1990) de Tommy Lee Wallace. Tim Curry fue el actor que personificó al payaso más escalofriante de la historia del cine y apenas el pasado martes, Curry ha muerto dejando tras de sí a uno de los personajes más temidos por los cinéfilos, el Pennywise inmortal porque Curry supo dejar su impronta dramática en un ser que nos ha acompañado durante décadas y seguro continuará provocando la misma inquietud con su risa enferma y sus globos multicolores.

Flota y descansa en paz, Tim Curry.

  • Fotograma: Cabo de miedo