Al filo del reloj es el nombre de un corrido que Los Tigres del Norte grabaron a finales de la década de 1980, luego de ganar el Grammy con América sin fronteras.

El corrido mexicano como hermenéutica política. Romance atemporal de origen andaluz. Al filo del reloj es composición de Paulino Vargas Jiménez, el Messi de la música norteña mexicana. Paulino Vargas Jiménez, líder-fundador de Los Broncos de Reynosa.

El corrido dice a la letra: “Te contaré de un valiente / fusilado allá en Chihuahua / lo sentenciaron a muerte / con la firma de Carranza / y tú pequeño hombrecillo / que te conviertes en juez / haces el juicio a las tres / y fusilas a las 6 / después te lavas las manos / dices se cumplió la ley / al doblar de las campanas / fusilaron a un austriaco / igual le pasó a Argumedo / en un panteón de Durango / cuántas horas tiene un sexenio / ahí empiezan a olvidarse / que son empleados del pueblo”.

Escuchar este corrido detonó en mí, la necesidad de escribir una reflexión sobre Benito Juárez, figura de culto al interior de la 4T. En muchas ocasiones, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, han afirmado que Benito Juárez es el mejor presidente que ha tenido México. Sentencia temeraria e irresponsable.

No hay sustento histórico para afirmar que Benito Juárez García es el mejor presidente de México: es politiquería, en términos del propio Andrés Manuel López Obrador

Los aciertos de Benito Juárez fueron: ser disciplinado y hábil político capaz de lograr acuerdos. Recordado por disolver una alianza tripartita entre Francia, Inglaterra y España, que reclamaba el pago de la deuda externa, Manuel Doblado, eminente político guanajuatense, fue uno de los activos más importantes del juarismo. Benito Juárez García fue Gobernador de Oaxaca y Presidente de la Suprema Corte de Justicia, antes de enrolarse como Presidente de México, durante el siglo XIX.

Lo positivo del juarismo está en el decreto de las leyes que separaron los asuntos civiles de los religiosos. En una nación moderna y acorde a lo que se vivía en el primer mundo, la reforma era esencial. Desde luego, encabezar la resistencia contra la ocupación francesa, también lo fue, así como mantener en cintura a los generales González Ortega y Manuel Doblado, quienes abogaban por un acuerdo con los franceses. Amansar a Santiago Vidaurri y a la familia Terrazas de Chihuahua, caciques regionales y políticos norteños, fue otro de los logros políticos del juarismo. No olvidemos que en el siglo XIX, las figuras de poder regionales eran más importantes que los burócratas federales. Transitar por una época complicada, es el mayor aporte de Benito Juárez García, a la historia nacional de nuestro México.

Lo malo. Benito Juárez fue un tipo sanguinario. Las leyes de Reforma atentaron contra la propiedad privada. La ambición de poder y sus continuas relecciones escudándose en la guerra, en la Constitución, y a veces, echando mano de fraudes como el que precedió al Plan de la Noria en 1871, son grandes pecados de Juárez. Era un enfermo de poder. Hacía cualquier cosa para conservarlo. Con Juárez hablamos de un pre-porfiriato, en tanto que igual que Porfirio Díaz, era un reeleccionista.

Interesante que los más grandes dictadores del siglo XIX, hayan nacido en el sur: Santa Anna en Veracruz, Juárez y Díaz en Oaxaca. Históricamente, los únicos democráticos del sur mexicano son los yucatecos

A pesar de recibir cartas de todo el mundo, rogando clemencia por Maximiliano, incluido Víctor Hugo, al régimen juarista no le importó y fusiló al austriaco, a Miguel Miramón y a Tomás Mejía, enemigos desde la Guerra de Reforma. El único que logró escapar a la muerte fue Leonardo Márquez, El Tigre de Tacubaya, quien se exilió en Cuba. Porfirio Díaz acabó con el juarismo, mediante una revolución.

Durante la Guerra de Reforma y la Guerra de Intervención francesa, algunos de sus allegados militares y políticos, pidieron a Juárez que convocara a comicios. Éste se escudaba en que había crisis nacional, y por ende, las elecciones, eran inviables. Manuel Doblado, demócrata guanajuatense, muchas veces se lo planteó, pero Juárez no escuchó. El juarismo se caracterizó por la manipulación jurídica y el fraude electoral. Ciertamente, Benito Juárez García distaba de ser un demócrata.

Benito Juárez firmó el Tratado Mc Lane-Ocampo, mediante el cual, México cedía Baja California y permitía el tránsito, a perpetuidad, por el Istmo de Tehuantepec a los Estados Unidos. Juárez comprometió al país, a cambio de un préstamo que financió la causa liberal. El Congreso de los Estados Unidos declaró nula la incorporación de Baja California por los conflictos entre la Confederación Sureña y la Unión. No olvidemos que el sur era esclavista. De hecho, en su momento, los altos mandos del gobierno norteamericano no veían con buenos ojos la anexión de Texas, justamente, por la misma razón. Se anticipaba un conflicto armado.

Por cercanía geográfica, Baja California estaría más ligado a los intereses esclavistas sureños que al norte (la Unión). Si la historia oficial no retrata a Juárez como vende patrias, es gracias al Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica. Luego, el mismo Juárez se encargó de enjuiciar y exiliar a López de Santa Anna a Colombia, y de representarlo en la historia de bronce como el más deleznable presidente que ha tenido México. No fueron muy distintos, en realidad.

Gracias a Santa Anna, por cierto, México tiene un himno nacional. Fue Maximiliano, el austriaco, quien instituyó los festejos patrios anuales a Miguel Hidalgo y Costilla

A Juárez siempre se le asocia con las Leyes de Reforma. Es verdad, fue participante de ese constructo jurídico, pero no fue el único; más importante que Juárez, fue Melchor Ocampo. Las leyes de Reforma remiten a un proceso complejo en el que Juárez fue sólo un actor. Y en el caso de la Intervención francesa, Juárez no es la gran figura que abandera la soberanía. En realidad, se dan procesos regionales que van mermando el dominio francés. Napoleón III subestimó a los mexicanos.

Benito Juárez no organizó a las guerrillas que combatieron a los franceses, ni al posterior ejército republicano. Éste recayó en Vicente Riva Palacio, Mariano Escobedo, Gerónimo Treviño, Manuel González, Bernardo Reyes y Porfirio Díaz.

Encumbrado y mitificado por la 4T, el masón Juárez se pasea por Palacio Nacional. Obrador insiste en compararse con el oaxaqueño. López ha dicho, en más de una ocasión, que es Juárez gobernando. El oaxaqueño era enemigo de la Iglesia, es decir, de los conservadores, y alérgico al federalismo. Los indígenas sufrieron con Juárez. Obrador dice muchas barbaridades cuando alude a Clío. Comparar a los científicos de Porfirio Díaz con los científicos del CONACYT, es penoso. Durante la República Restaurada, Benito Juárez llevó a juicio a Santa Anna.

Hoy López Obrador plantea hacer lo propio con los ex presidentes. Echen sus cuentas. 

OCT 2