Hay nombres y carreras indelebles y el de Roger Corman y su historia se pueden plasmar en su muy justo tono de leyenda.
El cineasta conocido también como El Rey del cine de serie B, murió el pasado 9 de mayo a los 98 años. Casi un siglo le cobijó a Corman y en su centuria no alcanzada por apenas un par de años, se eleva ya la majestuosidad de un hombre congruente con su tiempo, con su calidad de mentor de otros cineastas y de una prolija carrera detrás de las cámaras y como productor de cientos de filmes.
Nacido el 9 de abril de 1926 en Detroit, Michigan, Corman permanecerá también a la altura de dos leyendas: una literaria, Edgar Allan Poe y otra unida a la actuación, Vincent Price. Del primero, abrevó sus historias de terror para traducirlas en la pantalla grande con títulos como La caída de la casa Usher (1960), El cuervo (1963) o La máscara de la muerte roja (1964).
En Price, Roger Corman encontró al actor ideal para representar el rostro perfecto del miedo. El semblante peculiar de Vincent, sus casi dos metros de altura y su poderosa capacidad para protagonizar extraños y tétricos personajes, le dieron a las adaptaciones de los cuentos de Poe, una serie de obras hoy consideradas películas de culto.
Entre sus cientos de películas como director y productor, Roger Corman cuenta también con la mítica La tienda de los horrores (1960), una cinta de bajo presupuesto que al paso del tiempo se convirtió en vista obligada sobre todo para los amantes del género de terror de serie B y en especial para los fanáticos del fallecido artista
En La tienda de los horrores vemos a un joven de 23 años que luego conoceríamos como el grandísimo actor Jack Nicholson y ese fue uno de los puntuales agradecimientos que le debemos a Roger Corman: fue el mentor de hombres y nombres del cine que al amparo del director estadounidense recibieron su primera llamada a las cámaras o la actuación.
Pero no sólo Nicholson le debe la incursión a la pantalla a Corman, personajes de la talla de Robert de Niro, Dennis Hopper, Sylverter Stallone y Ellen Burstyn son también eternos agradecidos con la figura de este director que no se cansaba de producir cintas, tantas, que, si fuera por cantidad, lo recordaríamos más en esa faceta que como el insaciable director que fue.
Ron Howard, James Cameron, Martin Scorsese o Francis Ford Coppola, se unen también a esa pléyade de hacedores de cine que tienen en la figura de Roger Corman a un referente intelectual y artístico insustituible y al que le estarán profundamente agradecidos.
En una entrevista publicada en 2016 por elconfidencial.com, Corman animaba a que la gente de experiencia en el cine siguiera el camino que él hizo al apadrinar a figuras que en la actualidad engrandecen las marquesinas de Hollywood.
“Creo que hay muchos directores que dan apoyo y promocionan a otros más jóvenes. Yo lo hice porque quería y porque cuando empecé con mi propia compañía en 1970, New World, tenía que “alimentar al dinosaurio”, es decir, llevar a cabo suficientes películas para que aguantara la distribuidora. Y una de las maneras era trabajando y alentando a nuevos directores. Empezaban conmigo y seguían su carrera con otras productoras. Cuando rodábamos ‘Loca escapada a Las Vegas’ (1977), Ron Howard se quejó de que disponía de muy pocos extras. “Piensa Ron que si haces una buena película en estas condiciones no volverás a trabajar conmigo nunca más”, le contesté riendo. Antes de rodar las dos películas más caras de la historia, James Cameron solucionaba los efectos digitales de algunas de mis películas con 12 dólares, comprando cajas de cartón en un McDonalds y pintándolas con spray. Y el primer trabajo de Francis Ford Coppola consistió en editar los fragmentos de propaganda antiamericana de las películas de ciencia-ficción soviética que yo compraba a Mosfilm para poderlas distribuir en nuestro país”.
Ese era el genio nacido en Detroit, espléndido con la gente que trabajaba con él. El fruto de esa generosidad se vio reflejado en la potencia productora, imaginativa, narrativa o actoral de las decenas de directores y actores que empezaron a probar el sabor del cine al lado de esta leyenda que recién nos ha dejado
Pero no siempre su vida estuvo ligada al cine, Corman estudió ingeniería industrial en la Universidad de Stanford, pero como a otros personajes dedicados en su juventud a distintas labores profesionales, un trabajo de mensajero en la 20th Century Fox le inoculó el ambiente cinematográfico que ya no lo abandonaría al grado de querer ser recordado únicamente como un hombre que sólo hacía películas.
El arte ya estaba en él y la ingeniería industrial le dio paso pleno a su creatividad cinematográfica. En Oxford estudió literatura inglesa, viajó a París, escribió reportajes para venderlos y regresó a Estados Unidos en donde comenzaría su leyenda como productor, director y divulgador de cine europeo. En esta ultima faceta, los Estados Unidos le deben la llegada de directores y su obra como Werner Herzog, Fellini, Bergman, Truffaut y Kurosawa.
Cineasta acostumbrado a filmar con bajos presupuestos que le obligaron a trabajar también con rapidez el rodaje de sus cintas, de Corman se sabe que podía llegar a dirigir sus obras en apenas unos cuantos días y esas pocas jornadas le alcanzaron si embargo para codearse con la eternidad.
Un Oscar honorífico y un recuerdo agradecido
Roger Corman se fue de este mundo el pasado 9 de mayo, murió en su casa de Santa Mónica, California, según comunicó su familia. El cineasta vivió una larga existencia y sembró una profusa y prolífica carrera que le valió en 2009 ganar un Oscar honorífico para reconocerle el aporte de toda una vida dedicada al cine.
Uno de sus grandes amigos, el también director John Carpenter, escribió en su cuenta de X:
“Conocerle fue un privilegio. Era un gran amigo. Dio forma a mi infancia con películas de ciencia ficción y obras épicas de Edgar Allan Poe. Te extrañaré, Roger”.
Quienes no conocimos personalmente a Corman, sentimos, sin embargo, que fue parte de nuestra infancia y nuestra vida y que, como John Carpenter, le hemos de agradecer también esa posibilidad de emocionarnos, asustarnos y tener pesadillas viendo sus películas de la mano de esos otros dos monstruos sagrados que hoy lo reciben en el Olimpo: Edgar Allan Poe y Vincent Price.
Descansa, Maestro Roger Corman.
- Foto: Especial
1 comment
Maestro cuando habla del genero de terror serie B, serían películas como “Pepito contra las momias” o “El santo contra las mujeres vampiro”?