Alejandra es mujer, madre e hija, hermana, y es una nueva policía de la ciudad de León.

Alejandra se ha graduado junto con 49 elementos más de dos generaciones, la 18 y la 19;  y acude a la ceremonia acompañada de su hermana, que la apoya en todo momento, y de sus dos hijos varones, quienes, en señal de admiración, se han vestido de policías y dicen que quieren ir a la escuela así, para decirles a sus amigos que son policías y van a cuidarlos a ellos y a toda la ciudad.

Alejandra les dice a sus hijos que deberán ir a la escuela sin el uniforme, porque cuando alguien les pida ayuda como policías, ellos no van a saber qué hacer, que es necesario capacitarse y graduarse para darle seguridad de verdad a la gente. Los niños sólo se vuelven a poner su moscova (gorra) y saludan en señal de acatar la orden.

La historia de Alejandra es una de tantas que hay entre los nuevos agentes policiacos que se han graduado, en el entendido de que la capacitación no termina nunca

Para las familias de los nuevos policías la esperanza por la seguridad es mayor ahora que sus hijos e hijas, hermanos o madres buscan la paz para León.

Es importante tener el respaldo de la familia, en donde verdaderamente podemos darnos el lujo de respirar, de calmarnos, de fortalecernos emocionalmente y espiritualmente, para recuperar no solo las fuerzas físicas sino la convicción y la determinación de hacer de esta Policía y de esta Secretaría, la mejor del país.

A las familias, muchísimas, muchísimas gracias… lo que estamos haciendo es fortalecer nuestra familia, si todos nos vemos como una gran familia y nos tratamos con el respeto y nos tratamos con el apoyo que las familias se brindan, estoy seguro que lograremos las metas que nos hemos puesto”, les exhorta el presidente municipal de León, Héctor López Santillana durante la graduación

 

Amor y apoyo desde la familia

Mi nombre es María Teresa y la que se gradúa es mi hija Claudia Regina, yo me siento orgullosa porque es mi hija, es un logro estar aquí, ya que para ella era un deseo estar en la Academia, pues para mí es un orgullo para que siga ella apoyando a su ciudad. Como dijo el Alcalde, es muy importante la familia y por eso estamos aquí, compartiendo este momento con ella y apoyándola en todo”.

Patricia, otra madre que lleva flores en sus manos, dice al ver a su hija ya graduada: “me da orgullo que haya escogido esta profesión porque es muy loable, aunque también me da miedo, porque la inseguridad está muy fea… sí me da mucho orgullo y me da emoción pues porque no cualquiera se atreve a entrar a esta profesión, pero no tengo palabras, más que nada le deseo a ella y a todos los policías, la mejor suerte del mundo”.

Patricia está orgullosa de que ahora su hija sea parte de la Policía Municipal.

Nancy expresa: “mi esposo es José Martín… me da mucho orgullo por él, me da mucho miedo pero tengo la seguridad y la fe de que va a estar bien para nosotros, pero debemos de saber que hay alguien afuera cuidándonos (los policías municipales) y que podemos confiar en ellos”.

Ana Cristina, dice: “El graduado es Luis Gerardo, él siempre nos ha cuidado y nos ha protegido, la relación en la pareja es fundamental para que todo vaya bien en el trabajo, para que él dé el 100, y los hijos son el motor de los dos, son el complemento de todo, son dos niñas, Emily Victoria e Irazú”.

 

Hermana de una policía y tía de dos ‘pequeños policías’

Paulina, hermana de Alejandra, flamante elemento de la Policía Municipal, ríe porque su par de sobrinos se vistieron de policías igual que su mamá, y ellos ahora ya no quieren quitarse el uniforme azul ni la moscova y así dicen que irán vestidos a la escuela primaria.

Con los ojos rojos, con una risa de pena y nervios, acepta hablar y dice que el apoyo hacia su hermana es para siempre. Es mucho gusto, es orgullo, pero es mucho miedo, porque cada día va a estar arriesgando la vida por su ciudad, pero confía en que todo irá bien: “y yo voy a estar siempre apoyándola”.

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