El Museo Casa Diego Rivera reúne a quien debe su nombre con el trabajo del fotógrafo Leo Matiz, personaje que abrevó el discurso posrevolucionario del arte muralista y de la visualidad que forjaba el cine hecho por Emilio ‘El Indio’ Fernández y Gabriel Figueroa en la muestra titulada “Espejo de la modernidad”.

Con la muestra de Matiz se podrán conocer las distintas miradas fotográficas del colombiano sobre México, dada su amplia colaboración periodística que tuvo con diferentes medios de comunicación, particularmente de la década de los cuarenta cuando el país estaba en proceso de modernización y crecimiento.

En la primera parte de la muestra se expone como con su cámara capturó grandes momentos de la vida cultural, no sólo con Diego Rivera, sino también de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Frida Kahlo, además de estrellas del cine como Mario Moreno Cantinflas, María Félix y Jorge Negrete.

La segunda parte está dedicada a la utopía de la modernidad, en esta parte se observa su reportaje fotográfico, hechos de vida, episodios, escenas de trabajo en la que fija atención a diferentes actividades cotidianas, entre las que incluso, como menciona Horacio Quiñones a un número de  la revista Así, le dedica su tiempo a fotografiar al barrendero.

Esta escena podría haber pasado desapercibida para el mundo, sino hubiera sido por Leo Matiz, que para el mundo la salvó”, escribió Quiñones.

En total son 177 imágenes que reúne la muestra Espejo de modernidad. Leo Matiz y Diego Rivera, que se exhibe hasta el 30 de abril. La entrada general al museo tiene un costo de 30 pesos y 15 para estudiantes e INAPAM

Parte de la obra del gran fotógrafo colombiano se exhibe en Guanajuato, en el Museo Diego Rivera.

En el tercer núcleo, Matiz camina entre el arte y los artistas. De sus encuentros con los muralistas dijo:  “Ingresé a los estudios de los grandes pintores y de ese encuentro obtuve una experiencia artística importante. Me propuse presentar su vida en la actividad de sus propios caballetes. Mi amistad con Siqueiros, Orozco y Rivera se basó en que nunca les mentí”.

En la cuarta parte, se muestra una construcción visual y representativa de lo que Leo Matiz deseaban proyectar del país, luego de concluir el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas e iniciar el gobierno de Ávila Camacho, es aquí donde retrata el México profundo, las calles, los rituales de la sociedad, los conflictos cotidianos; el reportero gráfico brindó su propia mirada de ese tiempo.

También influenciado por el creciente cine mexicano, el autor reúne varios elementos con un tinte cinematográfico para escenificar la vida indígena de México sin realizar una crítica social. Es influenciado por Gabriel Figueroa y el muralismo mexicano, que detonaron su peculiar manera de capturar y componer los espacios de la realidad a través de su lente.

Leo Matiz nació el 1 de abril de 1917 en Aracataca, Colombia. Arribó a la capital mexicana cuando se realizaba una construcción imaginativa y representativa de lo que era y quería que fuese el país, y estuviera reflejado en los medios impresos. A finales de la década de 1930 y en el amanecer de 1940, la fotografía se convirtió en una potente herramienta democrática para promover una idea visual sobre México.

  • Fotos: Archivo Leo Matiz/IEC