En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la investigadora Fabiola León, quien cuenta con un doctorado y está adscrita al Departamento de Alimentos de la UG, destacó la importancia de incluir a más mujeres en la toma de decisiones de los organismos que rigen las ciencias en el mundo y, particularmente en México.

Actualmente en la comunidad científica sólo el 30 por ciento son mujeres. Sin embargo, la doctora León considera que tener un lugar dentro de la ciencia y demostrar sus capacidades le permite decir: “Sí soy mujer, pero no por ser mujer valgo menos y además estoy al mismo nivel que tú”.

Fabiola León Galván es parte de la comunidad científica de la UG y su línea de investigación es la prevención de enfermedades a través de los alimentos. Y en 2016 fue la primera mujer del Campus Irapuato-Salamanca en ingresar a la prestigiada Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Aunque no cumplía con el “molde científico” por ser muy joven, la doctora León no se desanimó tampoco por quienes minimizaron sus aportaciones académicas. En aquel momento sólo había una persona aceptada y era un hombre; por lo tanto, ser la científica más joven fue todo un logro. Este hecho sirvió de motivación a sus compañeras, de las cuales dos ingresaron a la AMC el año pasado.

La doctora Fabiola León Galván opina que las mujeres que han creado un camino en el área de la ciencia deben incentivar y apoyar a otras, por ello es importante decirles a las jóvenes que todo obstáculo se puede vencer si se tiene claro lo que se quiere

La doctora León posa junto a su equipo de trabajo.

Si te gusta la ciencia, ser creativa, si tienes esa capacidad, esa ilusión de ser científica, te vas a topar con un mundo de obstáculos, pero es precisamente esta inclusión a la ciencia la que te va a permitir derribarlos. Ser mujer no te limita, creo que lo único que te puede limitar es que creas en las limitaciones de los demás”, afirma.

La investigadora recuerda que su primer acercamiento a la ciencia fue en su infancia, cuando observaba qué hacían las hormigas. El comportamiento organizado de la naturaleza derivó en la curiosidad de saber el porqué y el cómo de las cosas. Y afirma que su madre ya lo había anticipado: “Tú vas a ser científica cuando seas grande”.

Cuando terminó el nivel superior quiso estudiar medicina, pero quedó a dos posiciones de entrar. Sin embargo, a la par presentó examen para ingresar en Ingeniería Bioquímica, donde fue admitida. Tiempo después entendió que tenía más que ofrecer en esta área, al contribuir en proyectos que constituyen aportaciones para la humanidad.

Uno de sus proyectos más satisfactorios fue trabajar en la Ruta de señalización Notch, que no había sido descrita anteriormente. En esta investigación descubrieron que estos genes receptores son clave para tratar de modular el desarrollo del cáncer y, hasta cierto punto, controlarlo.

Posteriormente, enfocó su trabajo en la prevención de enfermedades. Hoy, junto con su equipo se dedica a la investigación e innovación de alimentos funcionales, específicamente en la búsqueda de ciertas propiedades en alimentos, plantas endémicas o incluso en residuos de industrias, que ayuden a prevenir la hipertensión y controlar la diabetes.

  • Fotos: UG 
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