El ‘street art’ gana terreno en el mundo. Es un nuevo discurso que ha ido alzando una voz rebelde, una sensibilidad que hace pensar o gozar estéticamente, o ambas cosas a la vez. En ese grito espiral del aerosol en los muros se inscribe Žilda.

Žilda (Rennes, Francia) es un misterio, como Bansky, aunque él se manifiesta como un geógrafo de las pulsiones, guía en lo cotidiano de la belleza que ha ido estampando, literalmente, en los espacios más inesperados de Nápoles, Lisboa, Roma y París para ofrecernos estampas de un erotismo neoclásico en las calles.

“Todas mis obras actúan como una reescritura de un ‘corpus’ iconográfico, mitológico y literario, a veces olvidado y museizado, que recorre nuestra imaginación colectiva y construye nuestras fantasías durante siglos”, ha escrito Žilda a propósito de explicar su estilo.

*Ruleta Rusa te sugiere escuchar la voz maravillosa de Carla Bruni y la poesía empozada de Antonia Pozzi,

Grito

 

No tener un Dios,

no tener una tumba,

no tener nada firme,

tan sólo cosas vivas que se escapan;

vivir sin ayer,

vivir sin futuro,

y cegarse en la nada

(socorro)

a causa de la miseria

que no tiene 

Antonia Pozzi