Alexander Yakovlev es a la danza y el ballet del siglo XXI lo que Degas lo fue para este majestuoso arte de mostrar la perfección del cuerpo humano en el siglo XIX.

Yakovlev (Rusia) nos ofrenda en estampas vivas la belleza de la danza que es poesía en movimiento; su obra intenta atrapar lo etéreo y nos hace partícipes del inmenso gozo de admirar la curvatura aérea de brazos y piernas. Ese canto sagrado del cuerpo que gira como espiral.

Aunque la obra de Yakovlev se inscribe en lo intangible, asistimos al registro de una de las cosas más hermosas y perfectas del universo: el cuerpo que late vivo.

*Ruleta Rusa te sugiere escuchar la delicada sonoridad de Chopin y leer la luminosa poesía de José Emilio Pacheco.

Lluvia de sol

La muchacha desnuda toma el sol
apenas cubierta
por la presencia de las frondas.

Abre su cuerpo al sol
que en lluvia de fuego
la llena de luz.

Entre sus ojos cerrados
la eternidad se vuelve instante de oro.
La luz nació para que el resplandor de este cuerpo

le diera vida.
Un día más
sobrevive la tierra gracias a ella

que sin saberlo
es el sol
entre el rumor de las frondas.

José Emilio Pacheco