Eric Tabuchi asegura que su fotografía es el resultado de la fusión entre el rigor objetivo y la frivolidad pop, y nos lleva tierra adentro a un viaje maravilloso donde lo inverosímil es lo natural.
Tabuchi (Francia) ejerce con ojo clínico la nueva objetividad fotográfica, heredero de Hilla Beche y Lewis Baltz, nos muestra una elegía a la diversidad de las formas, una exploración sobre la arquitectura y su entorno, las nociones del territorio, memoria e identidad, el paisaje hipnótico.
“Cada edificio u objeto que fotografío -siempre de naturaleza muy humilde- es, a mi parecer, un contrapunto de la humanidad en sí misma. Siempre intento fotografiar las ‘cosas’ tal como ‘son’, porque me parece que la percepción del entorno paisajístico describe muy bien a quienes lo habitan”, dice Tabuchi sobre su obra.
Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imagenes y lees, la musicalidad lúdica de George Baker Selection y la poesía de Henrik Nordbrant.
Adonde quiera que vayamos
Adondequiera que vayamos siempre llegamos demasiado tarde
a aquello que una vez salimos a buscar.
Y en cualquier ciudad en que nos quedamos
están las casas a las que es demasiado tarde para volver
los jardines en los que es demasiado tarde para pasar una noche de luna
y las mujeres a las que es demasiado tarde para amar
lo que nos tortura con su intangible presencia.
Y sean cualesquiera las calles que creemos conocer
nos llevan más allá de los jardines floridos que andamos buscando
y que difunden por toda la vecindad sus pesadas fragancias.
Y cualesquiera que sean las casas a las que volvemos
llegamos demasiado tarde por la noche para ser reconocidos.
Y cualesquiera que sean los ríos en que nos reflejamos
no nos vemos hasta que les hemos dado la espalda.
Henrik Nordbrant
Versión de Francisco Uriz









