Martin Stranka apuesta por un estilo minimalista con el que atrapa, como volutas de polvo bajo la luz, el descubrimiento interior.

Stranka (Praga, República Checa. 1984) horada en el silencio, en la memoria, nos ofrece contemplaciones de lo absoluto y la nada en el estado atemporal donde se engarzan la vigilia y el sueño. En sus ensoñaciones explota el curso de la soledad que se traduce en un gozo de la melancolía.

Sofisticado, elegante, con una paleta de colores oscuros y una manifestación de lo etéreo, en la obra de Stranka asistimos a una paradójica celebración del saudade, el spleen, el zal, el derramarse de la bilis negra.

“Mi trabajo pende en ese espacio entre los sueños y el despertar, esos segundos separados en que una persona tiene un pie en ambos mundos. Como los primeros rayos del crepúsculo que se filtran a través de una cortina cuando incluso el polvo parece brillar con una cierta clase de propósito o de significado oculto”, ha dicho Stranka sobre su obra.

*Ruleta Rusa te sugiere un viaje sonoro-visual con la música de Stoa y la poesía de James Joyce.

Solo

 

Mallas lunares de oro gris han convertido

Toda la noche en un velo,

Arrastran los faroles en el lago dormido

Zarcillos de codeso.

Los juncos pícaros susurran a la noche

Un nombre -el nombre de ella-

Y toda mi alma es un deleite y goce,

Un desmayo de vergüenza.

 

James Joyce