En la obra de Philippe Shangti existe una provocación permanente, un reto a lo establecido que sugiere lecturas desordenadas. Es una suerte de heraldo de los tiempos modernos.

Shangti (Touluse, Francia. 1983) lanza invectivas como se lanza un frisbee en la playa. Socarrón, redomado y demoledor son adjetivos calificativos precisos para definirle en esta su exposición de la era moderna. Su planteamiento frente al establisment tiene veneno.

Aunque pareciera apólogo de los placeres desenfrenados, hay en esa estética muy Saint-Tropez un reclamo directo al consumismo, la prostitución y el consumo de drogas. No tiene reparos en hacer ver que no es chic.

*Ruleta Rusa te sugiere escuchar a The Strokes y leer la poesía de motosierra y trovaduría contemporánea de Ángel Ortuño.

 

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Miré los muros,

vi un automóvil

estrellado. Después en una casa

con muchos libros

leí que las bacterias pueden adherirse

a la pared de la uretra

o la vejiga.

En la calle alguien dijo: no

somos dioses pero la idea

es que sea un momento inolvidable, higiénico

porque la santa

ama

la obediencia.

Yo lo entendí mal

todo.

Ángel Ortuño