David Salcedo es un joven con pensamiento avanzado que hurga en el pasado para traducir un futuro de incertidumbre paradójicamente equilibrado.

Salcedo (Caravaca de la Cruz, España. 1981) juega entre sombras a descubrirnos una posibilidad, la de hacer que el ensueño sea una realidad o viceversa, las dos caras de un misterio que se encuentra, como a un amante furtivo, para crear un atisbo alterado de luces que titilan en lo profundo.

La suya es una especie de relatoría sobre la permanencia suspensa, como si todo alrededor se congelase para siempre provocando el secreto gozo de reventar contra lo cotidiano de forma dulcísimamente violenta. Onírica poesía en los tiempos del homo videns.

*Ruleta Rusa te sugiere escuchar el ritmo febril de Black Narcissus X y leer la poesía-torbellino de Alfonsina Storni.

Viaje

 

Hoy me mira la luna
blanca y desmesurada.

Es la misma de anoche,
la misma de mañana.

Pero es otra, que nunca
fue tan grande y tan pálida.

Tiemblo como las luces
tiemblan sobre las aguas.

Tiemblo como en los ojos
suelen temblar las lágrimas.

Tiemblo como en las carnes
sabe temblar el alma.

¡Oh! la luna ha movido
sus dos labios de plata.

¡Oh! la luna me ha dicho
las tres viejas palabras:

«Muerte, amor y misterio…»
¡Oh, mis carnes se acaban!

Sobre las carnes muertas
alma mía se enarca.

Alma -gato nocturno-
sobre la luna salta.

Va por los cielos largos
triste y acurrucada.

Va por los cielos largos
sobre la luna blanca.

Alfonsina Storni

Tecno