La convulsión de los tiempos modernos, ensanchada por la pandemia, nos recuerda la empobrecida relación que tenemos hoy con lo real, lo tangible. Por ello Aristotle Roufanis refleja a la metrópoli y su bruto silencio como la paradoja en las relaciones humanas.

Roufanis (Atenas, Grecia. 1983) nos recuerda la frialdad de la existencia donde, a final de cuentas, siempre estamos solos, latiendo dolorosamente, en mitad de la oscuridad, deseando amor, la luminosidad del otro antes de dejar de ser, antes de terminar consumidos solitarios entre las sombras.

Las ciudades se construyen para la eficiencia y no necesariamente para la interacción social. Cuanto más grande es la ciudad, más solos nos sentimos. Es una paradoja”, ha dicho Roufanis a propósito de esta serie.

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la melancolía sonora de Stoa y la poesía herida de Cesare Pavese.

La noche que tú dormías

También la noche se te parece,

la noche remota que llora

muda, dentro del corazón profundo,

y la estrellas pasan cansadas.

Una mejilla toca una mejilla –

es un escalofrío, alguien

se debate y te implora, solo,

perdido en ti, en tu fiebre.

La noche sufre y anhela el alba,

pobre corazón estremecido.

O rostro impenetrable, oscura angustia,

fiebre que entristeces las estrellas,

hay quien como tú espera el alba

escrutando tu rostro en silencio.

Estás echada bajo la noche

como un cerrado horizonte muerto.

Pobre corazón estremecido,

un día lejano eras el alba.

Cesare Pavese

Traducción de José Palacios