James Pyor deambula como una especie de qalandar contemporáneo en el interior de la estación 42nd Street–Bryant Park/Fifth Avenue, en el metro de Nueva York.
Pyor (Estados Unidos) desnuda una parte neurálgica de la gran metrópoli, espacio de tránsito para todo tipo de personas y personajes, a todas horas, incesante, como la existencia que marca los rostros de quienes viven la vida bajo las ruinas.
“Es una inmersión profunda en las entrañas de la bestia. Los tonos fotográficos con matices en escala de grises aportan claridad visual junto con matices de textura que permiten que el tejido adyacente de la humanidad respire y florezca gracias a la floración del aire reciclado”, expone Pryor sobre esta serie.
Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la melancolía sonora de Chet Baker y la poesía del bardo José María Fonollosa.
Doyers Street
No vendrá. De verdad. No vendrá nunca.
Mi cuarto es muy modesto para el éxito.
Ni hallaría la casa tan siquiera.
Mi cuarto es muy austero para amigos.
Nadie viene a reunirse entre estos muros.
Mi cuarto es también frío y muy pequeño.
¿Cómo cobijar, pues, un gran amor?
No es lógico esperar. No vendrá nunca
un éxito, un amigo, un gran amor.
Debiera de una vez cerrar la puerta.
José María Fonollosa









