Nathalie Postic nos plantea un ejercicio metafísico con una galería de imágenes, aparentemente simples pero, que representan la belleza de la noche y sus misterios, como el Saṃsāra.

Postic (Francia) retrata con sus imágenes al mito primigenio del hombre que edificó matemáticamente zigurats rumbo al cielo con la esperanza de tocar a Innana, la esfera plata que domina la noche, la que controla las mareas y los sagrados ciclos de la mujer, la Luna Muerte.

Con o sin estrellas y galaxias, el cielo se convierte en un territorio privado, el propio dominio de la imaginación. Son momentos en los que uno alcanza todo lo que hay entre la Luna y uno mismo”, escribió la artista visual y poeta Etel Adnan sobre la obra de Postic.

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la melancólica sonoridad de Echo & the Bunnymen y la poesía eterna de Federico García Lorca.

Romance de la luna, luna

A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira mira.

El niño la está mirando.

En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.

Si vinieran los gitanos,

harían con tu corazón

collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.

Cuando vengan los gitanos,

te encontrarán sobre el yunque

con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,

que ya siento sus caballos.

Niño, déjame,

no pises mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba

tocando el tambor del llano.

 Dentro de la fragua el niño,

tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,

bronce y sueño, los gitanos.

Las cabezas levantadas

y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,

¡ay cómo canta en el árbol!

Por el cielo va la luna

con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,

dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela.

El aire la está velando.

Federico García Lorca