Graziano Panfili se vale de la realidad simple para tergiversar, como buen prestidigitador visual, lo que ocurre ante el espectador, entregando pequeños milagros o apocalipsis, donde la belleza de composición se funde entre las brumas de la ensoñación.

Panfili (Italia) utiliza con maestría el color para crear evocaciones de vidas soñadas, invenciones fugaces, fogonazos donde el misterio se nos descubre como una escena de película, pasaje de un libro o simples escenas de una realidad atemporal, donde nacen microhistorias de la soledad.

Lugares en devenir donde se desarrollan historias, ocurren atmósferas y encuentros que no se esperarían en la prosa predecible de la realidad a la que pertenecen”, así define Panfili el carácter de su obra.

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, el sadcore de Michelle Gurevich y la poesía atemporal de Oliverio Girondo.

¿Dónde?



¿Me extravié en la fiebre?
¿Detrás de las sonrisas?
¿Entre los alfileres?
¿En la duda?
¿En el rezo?
¿En medio de la herrumbre?
¿Asomado a la angustia,
al engaño,
a lo verde?…
No estaba junto al llanto,
junto a lo despiadado,
por encima del asco,
adherido a la ausencia,
mezclado a la ceniza,
al horror,
al delirio.
No estaba con mi sombra,
no estaba con mis gestos,
más allá de las normas,
más allá del misterio,
en el fondo del sueño,
del eco,
del olvido.
No estaba.
¡Estoy seguro!
No estaba.

Oliverio Girondo