Masato Ninomiya es minucioso y poético para ofrecernos un paisaje obcecado, una especie de haikú visual donde la blancura de la nieve es motivo de estremecimientos físicos y metafísicos.

Ninomiya (Japón) es digno heredero de los maestros paisajistas del Ukiyo-e, como Hokusai -que inmortalizó la tierra de Ninomiya, con su gran ola en blanco impoluto y azul de Prusia-, a quien honra indirectamente con sus estampas de invierno de Kanawaga.

De pequeño, mi madre solía decirme: «El día que naciste nevó muchísimo». Se refería a algo distinto de lo que yo imaginaba. De hecho, se refería a un atentado terrorista ocurrido en la prefectura de Nagano, inundada por la nieve. No hay ninguna conexión entre este incidente y yo. Mi imagen del día en que nací es el paisaje invernal que imaginé al escuchar las palabras de mi madre”, ha dicho Ninomiya sobre esta serie.

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la poderosa sonoridad de Depeche Mode y la poesía inmortal de Bashō.

Narciso y biombo:

uno al otro ilumina,

blanco en lo blanco.

Matsuo Bashō

Versión de Octavio Paz