Diana Nicholette ejercita una sistematización fraccionada de los sueños, espacios liminales, un desencadenamiento de lo efímero como emociones que se vuelven líquidas y desaparecen como las ‘noches tan inexorables como el mar’ -título de esta serie-.
Nicholette (Hawái, Estados Unidos) apela a lo irracional como motor de lo sensual y las afectaciones profundas a la conciencia, crea dualidades subjetivas, sueños alterados con desafíos al subconsciente que terminan por ser pastiches introspectivos.
“Rara vez recuerdo secuencias completas de sueños; en cambio, me encuentro con fragmentos confusos. Como las cajas de imágenes guardadas en latas en un cajón… una colección de imágenes que apenas reconozco, pero que de alguna manera me identifico como si hubiera experimentado. Despierto, me quedo preguntándome: ¿fue realmente un sueño o un recuerdo aleatorio previamente olvidado?”, dice Nicholette sobre esta obra peculiar.
Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la violentada sonoridad de Cranes y la oscura poesía de Enrique Rangel.
Imágenes oscuras
Desnuda
con una máscara antigas cubriendo tu rostro profetizabas el fin del mundo
ebria de imágenes oscuras
como el futuro que salta roto de tus labios
citas a Kundera y a un poeta maldito de ojos tristes
Como si ese gesto airado aprendido de revolucionarios cadáveres
Pudiese derribar la torpeza acumulada
la inflexible condición animal del hombre
nuestra permanente podredumbre
Me gustas
aunque el huracán dentro de tu cabeza sea interminable
porque tu voz es como el grito de un moribundo que arde
como el pausado avance de un tigre de fuego
Tienes en tus manos las manos de los muertos
Enrique Rangel









