Nathan Wirth acude a la naturaleza como elemento discursivo para reflexionar sobre la luciferina velocidad de la vida moderna y su inutilidad. El paisaje es entonces un remanso ante la vorágine de banalidades.

Wirth (Estados Unidos) logra suspender el tiempo en bellísimas estampas creando portales a la introspección, un juego de mágicos espejos metafísicos, una pureza vital que constituye la representación del silencio.

“Una vez más todo lo que fotografío está ligado de alguna manera a un deseo de silencio y soledad”, dice Wirth sobre el carácter su obra.

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la sagrada sonoridad de Dead Can Dance y la poesía novísima de Sofia Jamali.

en el corazón de la oscuridad

mi estrella no titila

él no me habla

no sé

Quizás

Mi estrella no tiene idioma

quizás

Mi cuarto no tiene cielo…

Sofia Jamali Sufi