Yasunori Murayama es capaz de transformar lo cotidiano en un caleidoscopio de sueños a partir del paisaje y los rostros comunes, del acto monótono de abordar el vagón del tren e ir a casa.

Murayama (Yokohama, Japón) expresa una especie de lamento soterrado por el atardecer que lentamente sangra y muere cediendo paso a la noche. Es en ese instante preciso en que ejerce entonces el poder de atrapar, en una yuxtaposición de luces y sombras, dos mundos que corren paralelos en el tiempo y el espacio.

En este embrujo que ejerce el crepúsculo Murayama nos abre un portal a la introspección, al canto oculto y las metamorfosis instantáneas. La vida corre, como el tren de Tokio a Yokohama, y nos arrastra en su vorágine.

*Ruleta Rusa te sugiere escuchar los hipnóticos acordes de Siouxsie & The Banshees y la poesía total de Matsuo Bashō.

La despedida de la pareja de gaviotas

A Sora se le ocurrió enfermarse del vientre. Tiene un pariente en Nagashima en la provincia de Ise, y decidió adelantarse. Al partir me dejó este poema:

Ando y ando.
Si he de caer, que sea
entre los tréboles.

La pena del que ya se va y la tristeza del que se queda son como la pareja de gaviotas que, separadas, se pierden en la altura. Yo también escribí un poema:

Hoy el rocío
borrará lo escrito
en mi sombrero.

 

Matsuo Bashō 

Traducción de Octavio Paz