Bob Mazzer tiene un ojo agudo y desde el papel de incógnito nos entrega un muestrario de la incómoda proximidad con ‘los otros’, una sonata de altibajos.

Mazzer (Reino Unido) se ampara en lo cotidiano para atrapar la fracción precisa en que el viaje y el azar nos entregan, como un caleidoscopio de la rareza humana, esos cielos-infiernos particulares que de tan dulces iluminan como cohetes la noche y estallan como la vida que arde.

Todos los días viajaba a King’s Cross y de regreso. Al llegar a casa tarde por la noche, era como una fiesta y sentí que el tubo era mío y que estaba allí para tomar las fotos”, expone Mazzer sobre su bellísima obra contemporánea.

*Ruleta Rusa te sugiere escuchar la enervante música de The Doors y la poesía alterada de Dylan Thomas.

De los suspiros algo nace…

De los suspiros algo nace
que no es la pena, porque la he abatido
antes de la agonía; el espíritu crece
olvida y llora:
algo nace, se prueba y sabe bueno,
todo no podía ser desilusión:
tiene que haber, Dios sea loado, una certeza,
si no de bien amar, al menos de no amar,
y esto es verdadero luego de la derrota permanente.

Después de esa lucha que los más débiles conocen.
hay algo más que muerte;
olvida los grandes sufrimientos o seca las heridas,
él sufrirá por mucho tiempo
porque no se arrepiente de abandonar una mujer que espera
por su soldado sucio con saliva de palabras
que derraman una sangre tan ácida.

Si eso bastase, bastaría para calmar el sufrimiento,
arrepentirse cuando se ha consumido
el gozo que en el sol me hizo feliz,
qué feliz fui mientras duró el gozar,
si bastara la vaguedad y las mentiras dulces fueran suficiente,
las frases huecas podrían soportar todo el sufrimiento
y curarme de males.

Si eso bastase: hueso, sangre y nervio,
la mente retorcida, el lomo claramente formado,
que busca a tientas la sustancia bajo el plato del perro,
el hombre debería curarse de su mal.
Pues todo lo que existe para dar yo lo ofrezco:
unas migas, un granero y un cabestro.

Dylan Thomas

Versión de Elizabeth Azcona Cranwell