Michaèl Massart plantea el desequilibrio anímico del miedo que significa estar solo, y lo refleja en espacios desolados, pero también vitales y habituales, recargados de un silencio y una ausencia que hiere.
Massart (Bélgica) juega simbólicamente con la sensación del desamparo, con la semántica de la esperanza entre la nada, utiliza el relato visual para mostrarnos el derrumbe interno, alegorías de la soledad.
“Estamos petrificados, dudando entre seguir adelante y afrontar lo que nos espera o dar la vuelta y huir. Este sentimiento de impotencia se ve reforzado por el hecho de que a menudo estamos solos para afrontar este reto. Solos con uno mismo, solos en este planeta superpoblado, solos y perdidos…”, ha dicho Massart sobre el carácter de su obra.
Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la melancolía sonora de The Smiths y la poesía abismada de Cesare Pavese.
Las mañanas pasan claras
Las mañanas pasan claras
y desiertas. Así tus ojos
se abrían en un tiempo. La mañana
transcurría lenta, era un vacío
de luz inmóvil. Callaba.
Tú viva callabas; las cosas vivían
bajo tus ojos
(no pena no fiebre no sombra)
Como un mar en la mañana. Claro.
Donde estas tú, luz, está la mañana.
Tú eras la vida y las cosas.
En ti respirábamos despiertos
bajo el cielo que todavía está en nosotros.
No pena no fiebre entonces,
no esta sombra pesada del día,
cargado y diverso. Oh luz
claridad lejana, respiro,
afanoso, vuelve los ojos
inmóviles y claros sobre nosotros.
Es oscura la mañana que pasa
sin la luz de tus ojos.
Cesare Pavese
Versión de José Muñoz Rivas









