V.J. Martin es un fotógrafo misterioso que se describe así mismo como una especie de errabundo que ama la pintura de Turner, los poemas románticos o la música futurista, además del paisaje y el arder en vida.
Martin (Rumanía) entrelaza la fotografía y la psiquiatría, a través del paisaje alterado -por las reacciones químicas-, elabora sofisticadas composiciones donde el color y la luz recrean poesía visual, elegías atemporales.
“Cuando tomo una foto, miro tanto al pasado como al presente. Quiero que mis fotos transmitan la sensación de hojear un archivo de sueños y recuerdos. Experimento mucho. He arruinado algunas de las mejores fotos que he tomado. Y sigo tomando más”, dice Martin sobre su obra.
Ruleta Rusa te sugiere esuchar, minetras observas las imágenes y lees, la sonoridad enigmática de 36 y la ecopoesía de Emily Grosholz.
Aquí y allá
¿Qué extrañaré cuando me haya ido?
El chillido de la rueda de la carretilla.
Nota de gracia que toca con cada lenta
revolución, y luego la respuesta baja y oxidada,
en trisillos, del pájaro invisible
en los arces desteñidos.
Ramas, maleza, los restos del otoño pasado
Rastrillados de las almohadas de musgo, los macizos,
los canteros, los setos sin podar.
También las calladas campanillas azul pálido
de mi media docena de borrajas, anilladas,
auto-polinizadas en el bosque.
Lirios de día gustaba colocar mi madre
al borde del camino en junio.
Pálidas anémonas griegas.
Nunca viajó tan lejos
como para encontrar las silvestres,
como hice yo una o dos veces, pero
quizás le traeré algunas, si allá
las flores de viento soplan junto a un mar nublado
Emily Grosholz
Traducción de Nidia Hernández









