Maren Klemp se vale del autorretrato para testificar sobre el dolor interno, el derrumbe cotidiano, ese lánguido suspiro con ecos de nostalgia.
Klemp (Noruega.1984) nos sumerge en las turbulentas aguas de la desolación, en un maelström emocional donde a veces, entre la niebla de la tristeza, surge un cántico con tenues destellos de luz, porque la melancolía es un misterio.
“Las imágenes hablan de aquellos que están atrapados por la oscuridad, el aislamiento y la tristeza, y de las relaciones con la familia cercana. Hablan de la falta de pertenencia, de vivir en un mundo separado en el que pocos o ningún otro puede entrar o entender”, explica Klemp sobre el carácter de su obra.
Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la sonoridad oscura de Diamanda Galás y la poesía eterna de Giacomo Leopardi.
El infinito
Siempre caro me fue este yermo monte
y este cercado, el cual de tantas partes
del último horizonte ver me niega
Mas sentado, y mirando interminables
espacios más allá, y sobrehumanos
silencios, y una quietud profundísima
mi pensamiento finge, y por muy poco
el corazón se espanta. Y como el viento,
al que oigo susurrar entre estos árboles,
comparo a aquel infinito silencio
con esta voz: y medito en lo eterno,
en muertas estaciones, y en la viva
y presente, sonorosa. Así, en esta
inmensidad se anega el pensamiento:
y me es dulce el naufragio en este mar.
Giacomo Leopardi
Traducción de Marco Antonio Campos









