Stacy Honda representa en sus autorretratos quimeras existenciales, sueños posibles, belleza y misterios. Como toda mujer luminosa.

Honda (Seattle, Estados Unidos) nos muestra su mundo, ese que es como de teatro Kabuki o barrancos existenciales, con aroma a especias o profundos versos-besos alterados, iluminaciones en la sombra.

“Me encantan los diferentes tipos de fotografía, pero poder crear algo de mi imaginación que no existiría en la vida real es lo que realmente me emociona”, ha dicho Honda sobre esta serie.

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la música hipnótica de Tamaryn y la oscura poesía de Cesare Pavese.

Sueño

¿Aún ríe tu cuerpo con la intensa caricia
de la mano o del aire y en ocasiones reencuentra
en el aire otros cuerpos? Muchos de ellos retornan
con un temblor de la sangre, con una nada. También
el cuerpo
que se tendió a tu flanco te busca en esta nada.

Era un juego liviano pensar que un día
la caricia del alba emergería de nuevo
cual inesperado recuerdo en la nada. Tu cuerpo
despertaría una mañana, enamorado
de su propia tibieza, bajo el alba desierta.
Un intenso recuerdo te atravesaría
y una intensa sonrisa. ¿No regresa aquel alba?

Aquella fresca caricia se habría apretado a tu cuerpo
en el aire, en la íntima sangre,
y habrías sabido que el tibio instante
respondía en el alba a un temblor distinto,
un temblor de la nada. Lo habrías sabido
igual que, un día lejano, supiste que un cuerpo
se tendía a tu lado.
Dormías con ligereza
bajo un aire risueño de efímeros cuerpos,
enamorada de una nada. Y la intensa sonrisa
te atravesó abriéndote los ojos asombrados.
¿Nunca más regresó, de la nada, aquel alba?

Cesare Pavese

Traducción de Carles José i Solsora