Pierre Gonnord ha logrado, a la manera de los grandes maestros de la escuela flamenca, y de Velázquez o Caravaggio, un magistral uso de la luz y la sombra para atrapar en su fotografía parte de la esencia humana.

En la obra de Gonnord aparece la belleza de forma no convencional, aparece también el personaje de la urbe, el de las minorías, el vagabundo o el inmigrante, el gitano o la geisha, la etíope o el marroquí; un mosaico del esplendor humano.

Nacido en Cholet, Francia (1963), Gonnord persigue el brillo del alma por las calles y caminos de España –donde vive desde hace casi 30 años-, para obligarnos a pensar en cómo son los demás, qué piensan, qué sienten, cómo sueñan. Porque todos somos invariablemente lo mismo: humanos.

*Ruleta Rusa mx te sugiere escuchar una bellísima pieza de Yann Tiersen, y leer la poderosa poesía de la poeta mexicana Margarita Michelena para disfrutar de esta entrega.

Nuevo origen

Estás entre mis brazos
-aún no sé de tu extraña procedencia-
con tus ojos huidos de un firmamento opaco
y tus labios de una ardiente madera.

Eres de nuevo el mundo
que me arrastra y me llama.
Amargo y dulce fuego,
¿por qué sigo,
ya sin oír mis voces descarnadas y altas,
tu ceniza y tu sangre
y tu voz extranjera?

Hablas en el idioma de todo lo que arde.
Y en todo igual al fuego,
entre mis propios brazos te levantas
y luego, consumido,
en silencio te apagas.
Y te acogen mis manos, claras, vivas, indemnes,
como la sombra muda con que esperan los árboles.

Música ardiente, libre en mi sangre pálida,
sobre el invierno del pertinaz banquete
en que yo he sido a un tiempo
el hambre sin medida
y el sórdido alimento…

Oh voz antigua nueva,
la misma que ya estuvo pendiente de una rama
en otro paraíso,
la misma que convierte en vinos estivales
la inocencia del agua.

Margarita Michelena